ANSIEDAD POR SEPARACIÓN EN LA INFANCIA

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ANSIEDAD POR SEPARACIÓN EN LA INFANCIA

La ansiedad por separación en la infancia es un miedo bastante frecuente en los niños de 1 a 6 años. La mayoría de las veces, suele ocurrir en las siguientes dos ocasiones: al inicio de la escolarización donde el niño evita entrar en clase, llora en exceso y no quiere separarse de sus padres; y ante la separación entre los padres, especialmente si los padres lo hacen de una manera que ocasiona cambios bruscos en los hijos y no mantienen una relación positiva entre ellos.

¿Cuando se da un Trastorno de ansiedad por separación?

El Trastorno de ansiedad por separación se caracteriza por una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del niño. Esta ansiedad está relacionada con la separación de su figura de apego o de las personas a las que está afectivamente ligada. Se observa en estos niños, un malestar significativo continuo y un deterioro de la vida social y escolar.

La ansiedad puede manifestarse en estos niños de las siguientes formas :

– Malestar excesivo recurrente cuando se va a producir una separación respecto al hogar o de las principales figuras de apego.
– Preocupación excesiva  de poder perder a las principales figuras de apego (que no vuelvan, que se mueran…) o de que les ocurra algún accidente o que puedan perderse o ser secuestrados.

-Quejas repetidas de síntomas físicos (como dolores de cabeza, dolores de barriga con náusea o vómitos) cuando va a producirse la separación respecto a figuras importantes de apego. En niños mayores pueden aparecer mareos, palpitaciones y sensación de desmayo.
– Resistencia persistente a ir a los sitios por miedo a la separación.
– Resistencia o miedo excesivo a quedarse en casa solo o sin las principales figuras de apego; y a dormir solo o fuera de casa.
– Pesadillas repetidas relacionadas con la separación de el niño con sus padres.

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Factores que desencadenan el Trastorno de Ansiedad por separación 

  • Experiencias traumáticas de separación: cuando se produce una hospitalización prolongada del niño, la muerte de uno de los padres o el divorcio de estos suelen ser experiencias traumáticas para los niños. Además, se agrava si se dan algunas condiciones más que potencian la ansiedad (como podría ser la edad temprana, un relación insegura con los padres…).
  • Padres con algún trastorno de ansiedad o de depresión: especialmente en las madres. La presencia de una trastorno de pánico en la madre triplica el riesgo de que sus hijos sufran ansiedad por separación.
  • Exceso de sobreprotección: cuando los niños no han sido expuestos a separaciones paulatinas de los padres o viven muy encerrados en el círculo familiar. La sobreprotección puede darse por diversos motivos: embarazo difícil, pérdida previa de un hijo, temor de los padres a perder a un hijo que ha sufrido una enfermedad grave, problemas previos de esterilidad, padres muy ansiosos, entre otras.
  • Reforzamiento de las conductas de dependencia por parte de los padres: muchas ocasiones los padres no se dan cuenta de que de una forma abierta o sutil, están reforzando las conductas de dependencia y búsqueda de contacto del niño. El no querer separarse de los padres puede ser reforzado negativamente en niños miedosos, si de ese modo evitan los estímulos temidos o reducen el miedo que estos suscitan.