COMO AYUDAR A TUS HIJOS ANTE LA RUPTURA DE LOS PADRES

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COMO AYUDAR A TUS HIJOS ANTE LA RUPTURA DE LOS PADRES

En la actualidad, las separaciones y los divorcios están a la orden del día; de hecho, el porcentaje de divorcios se ha duplicado en la última década. En España se producen casi siete rupturas por cada diez matrimonio, y esto, inevitablemente, afecta a los hijos. La situación de una ruptura sentimental la mayoría de las veces supone un shock emocional para los padres además de que cargan con el miedo de cómo afectará la nueva situación familiar a sus hijos. 

Para los niños, la separación de sus padres es un hecho que les rompe la estabilidad a la que estaban acostumbrados y que más o menos no esperaban que sucediera. Es a partir de los 4-5 años cuando los niños sufren la separación, empiezan a ser conscientes de la situación en la que se encuentra su familia y ven que sus padres tienen problemas.  El objetivo de los padres es hacerlo de la mejor manera posible, evitando que los niños sufran más de lo necesario, e intentando que no padezcan las consecuencias de una mala gestión de la situación por parte de los adultos.

 

 EVITEMOS QUE LOS NIÑOS SUFRAN, PONIENDO EN PRÁCTICA LAS SIGUIENTES 10 PAUTAS:  

1. No hablar mal del otro progenitor. Hay que tener siempre ne cuenta que la principal figura de seguridad y de confianza de los niños son sus padres, y que si ven que entre ellos se descalifican, los niños se quedan sin esa figura de seguridad y de referencia. No hay que olvidar que por mal marido o esposa que pueda ser una persona, no deja de ser el padre o la madre del hijo y que por tanto, se merece un respeto. 

2. La noticia de la separación es mejor darla ambos padres a la vez. Hay que explicarles que a partir de ese momento van a dejar de vivir juntos. Los niños han conocido a sus padres siempre juntos y es posible que se nieguen a admitir lo que ya es un hecho. Por lo tanto, los padres deben explicar y hablar con los niños de la mejor manera posible para intentar que la situación sea menos dolorosa.

3. Darle tiempo a los hijos para que lo asimilen y responder a sus preguntas. Hay que tener en cuenta la edad de los hijos. Los más pequeños son conscientes de las emociones que manifiestan pero no saben como manejarlas, por ello hay que compartir actividades agradables y jugar con ellos para que puedan expresar cómodamente su malestar. En los niños de 5-12 años hay que insistirles en que papá y mamá no van a abandonarlos nunca y corregir posibles interpretaciones erróneas sobre que es el divorcio. Con los adolescentes, se debe hablar abiertamente y estar al tanto de ellos porque la mayoría de conflictos se reflejan en el colegio y en los estudios.

4. Tienen que saber que la decisión está tomada y que no hay vuelta atrás. Siempre que sea posible, hay que intentar que la separación sea amigable tanto para los padres como para los hijos. Y que se intentará por todos los medios que sus rutinas diarias y amigos se alteren lo mínimo posible.

5. Focalizar las cosas hacia lo positivo. Transmitirle a los niños que también hay cosas buenas: tendrán dos casas, dos habitaciones..harán muchas cosas tanto con el padre como con la madre; y que estar separados no implica querer menos a los hijos.  Esto ayudará a fomentar la seguridad, la autonomía y la felicidad en los niños.

6. No comprar al niño. Evitar comprarles de todo, pensando que de esa forma no nos echaran de menos o que con eso conseguiremos que nos prefieran. Lo que de verdad importa es que sepa que sus padres están ahí para quererles, escucharles y ayudarles a resolver sus problemas. Esto no se paga con dinero.

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7. Insistirles en que no tienen la culpa de nada de lo que ha pasado. 

8. Estar de acuerdo en los aspectos fundamentales de la educación que se le va a dar a los hijos. En ambas casas deben haber las mismas normas y límites. En ocasiones, los niños utilizan expresiones como “en casa de papá si que me dejan”; no hay que caer en su chantaje, porque no les beneficia en absoluto. Los pequeños necesitan que ambos padres se mantengan en la misma línea.

9. Dejar que se expresen con libertad y no juzgar ni querer imponer nuestras convicciones. El niño tiene que poder decir que echa de menos a su padre o a su madre cuando no está con él o ella.

10. Tener cierta flexibilidad para favorecer la relación de ambos padres con sus hijos. No utilizar nunca a los hijos como armas para hacer daño a la expareja, ni luchar por el papel del bueno de la película. No se debe entrar en descalificaciones del otro progenitor porque afectarán a la seguridad de los niños y quienes van a sufrir las consecuencias negativas son siempre los niños, que todavía no tienen estrategias ni defensas para superarlo.