CLAVES PARA QUE TU HIJO ADQUIERA CONFIANZA EN SI MISMO

Confianza en si mismo

CLAVES PARA QUE TU HIJO ADQUIERA CONFIANZA EN SI MISMO

La confianza en sí mismo es como una fuerza interior que se expresa a través de nuestras acciones, de nuestros pensamientos y de nuestros gestos y que nos permite activar todos los recursos necesarios con el fin de responder de manera apropiada a una situación determinada. Así, tener confianza en sí mismo significa conocer nuestras posibilidades, creer en nuestras capacidades y estar seguro de ellas. La confianza en sí mismo se construye desde los primeros meses de vida.

Son muchos los niños y adolescentes que carecen de confianza en sí mismo ya que la personalidad, la actitud de los padres, el contacto con el mundo exterior, la socialización, así como el entorno en el cual crecemos, condicionan nuestro desarrollo, no solo respecto a nosotros mismos, sino también respecto a los demás y a la vida.

Los 4 niveles de confianza en sí mismo.

1. La confianza interior. En el transcurso del primer año de vida, el bebé desarrolla gracias al contacto físico con su cuidador principal un sentimiento de seguridad interior. Este primer nivel permite adquirir un sentimiento de tranquilidad y de solidez frente a las situaciones y minimiza el miedo al abandono. Así, nos sentimos bien con nosotros mismos. Cuando falta esa confianza se genera un profundo sentimiento de inseguridad, que puede transformarse mas adelante en dependencia afectiva (miedo a la soledad, al abandono…), física (comida, alcohol…), material o ideológica (trabajo, religión…)

2. La confianza en sí mismo. Entre los 2 y 3 años, el niño inicia su adquisición de autonomía en relación con sus padres y su entorno. Este segundo nivel de confianza permite definir nuestro “yo” a través de nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y afirmar nuestra personalidad. Cuando falta esa confianza, el niño tenderá a inhibirse, desarrollando una actitud de sumisión, o al contrario, a oponerse a todo de manera sistemática y a vivir en el rechazo.

3. La confianza en las propias competencias. A través del aprendizaje el niño prosigue su adquisición de autonomía tratando de hacer las cosas por sí mismo. Toma iniciativa, explora, se equivoca y vuelve a empezar. El niño necesita cometer errores y buscar sus respuestas con el fin de sentir aquello de lo que es capaz. Este tercer nivel es indispensable para el desarrollo de nuestras capacidades. Cuando falta esa confianza, el niño tenderá a desarrollar cuando sea adulto una actitud pasiva, poco emprendedora y dubitativa frente a las decisiones que deban ser tomadas. Estará siempre buscando aprobación, actuará con miedo a ser juzgado y tenderá asimismo a criticarlo todo.

4. La confianza social y relacional. El niño trata de compararse y de evaluarse y así determinará su lugar ya sean cuando esté con sus primos, en el entorno de los padres, con los compañeros de clase, etc. Este nivel de confianza no sólo permite desarrollar la sociabilidad y la soltura en el seno del grupo, sino también forjar la confianza en los demás.
Cuando falta esa confianza, si el niño es rechazado en algún grupo, o por el contrario es situado en un primer plano, conservará ese comportamiento cuando sea adulto. Tenderá a echarse a un lado, a callarse, a dejar pasar a los demás…

Confianza en si mismo

Fomenta en tus hijos estos cuatro niveles de confianza para lograr que esté bien consigo mismo, que se conozca y se valore, que sea consciente de las propias capacidades, aptitudes, cualidades y defectos. Que aprenda a escuchar los deseos y las necesidades propias, a tener objetivos y poner todos los medios para alcanzarlos y por último, a intercambiar, compartir, comunicar y considerar al otro y confiar en él.