VIOLENCIA DE HIJOS A PADRES

Violencia de hijos a padres

VIOLENCIA DE HIJOS A PADRES

A lo largo de los años la familia y lo que ocurre dentro de ella se ha considerado la violencia de hijos a padres, como algo lejano del ámbito público y del juicio externo, de modo que aspectos tales como la utilización del castigo físico para corregir comportamientos indeseables en los hijos, se ha estimado como una estrategia de educación ampliamente aceptada en distintas sociedades donde se justificaba plenamente la utilización de la imposición autoritaria de padres a hijos, aun cuando ésta supusiera un contacto físico violento.

Este tipo de relación entre padres e hijos, o la manera de educar es considerada en la actualidad por psicólogos y otros expertos como negativa y marcadamente dañina para los vínculos familiares.

Sin embargo, en la actualidad existe una laguna importante respecto a la otra cara de la moneda: los hijos que agreden a sus padres. Este tipo de violencia está adquiriendo visibilidad social y existe una gran preocupación por las relevantes repercusiones negativas que estos comportamientos tienen en el contexto familiar y en la salud tanto física como psicológica de los integrantes de la familia.

La Violencia filio-parental consiste en una serie de comportamientos abusivos reiterados que conduce a una situación de humillación, acoso y desafío de la autoridad de los padres con la intención evidente de herirlos y dominar la relación.

Violencia de hijos a padres

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DEL ADOLESCENTE MALTRATADOR

  • Impulsividad y falta de reflexión en sus reacciones frente a los comentarios o comportamientos de los demás, que son malinterpretados con frecuencia como amenazas o ataques.
  • Irritabilidad y facilidad para sentir frustración por las cosas que no acontecen como quisiera. Necesidad de satisfacer de inmediato sus deseos.
  • Falta de empatía, lo que implica no valorar las consecuencias negativas de sus actos hacia los demás.
  • Modo de actuar egoísta, centrado en sí mismo y en satisfacer sus propios deseos, aunque los medios para conseguirlos supongan quebrantar el respeto hacia los demás.
  • Deseo de dominación y poder sobre otros, y de transmitir una imagen de personas fuertes, rebeldes e intocables.
  • Participación en actos antisociales fuera del hogar, es decir, en actividades que suponen el quebrantamiento de las normas socialmente establecidas y, en ocasiones, delitos.
  • Consumo de sustancias, alcohol y otras drogas ilegales.

 

CARACTERÍSTICAS DE LAS FAMILIAS CON UN HIJO MALTRATADOR

  • En algunas familias, los padres utilizan estrategias educativas inadecuadas, y fundamentalmente un estilo de socialización excesivamente permisivo, en el que no existe un establecimiento claro de normas y límites al comportamiento de los hijos. Los padres ceden ante cualquier demanda, educando a hijos caprichosos, egocéntricos, que no admiten un ‘no’ por respuesta, y que desarrollan actitudes tiránicas hacia sus padres.
  •  En otros casos, hay una historia previa de violencia en la familia, bien de violencia de género entre los padres, bien de maltrato y abuso hacia el hijo. Cualquier tipo de violencia previa en el ámbito familiar modela las actitudes, emociones, pensamientos y modos de comportarse de los hijos. En la adolescencia, estos hijos pueden agredir a sus padres como castigo por las humillaciones previas y como medio para evitar el maltrato que reciben.
  • En otras, ante una situación de estrés (por ejemplo, privación económica o dificultades laborales), la familia no sabe enfrentarse al problema de modo positivo, aumentando la tensión familiar hasta extremos y, por tanto, los conflictos con la pareja y con los hijos, y la probabilidad de que éstos se rebelen contra sus padres.

Violencia de hijos a padres

Además de las características en el plano individual y familiar, los contextos sociales más cercanos al adolescente ejercen también una influencia importante en su comportamiento. Así, la actitud negativa hacia el instituto y los estudios, un grupo de amistades en el que se cometen actos delictivos y violentos con consumo de sustancias, la adopción de los estereotipos culturales de género machista y la imitación de modelos violentos expuestos en los medios de comunicación y las nuevas tecnologías son aspectos sociales alarmantes de un adolescente maltratador.