ANSIEDAD EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

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ANSIEDAD EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

La ansiedad en niños y adolescentes se caracteriza por una excesiva preocupación, un malestar considerable, molestias fisiológicas y comportamientos de evitación. La ansiedad en niños y adolescentes involucra tanto temor como miedo, pero tiene mayor intensidad y persistencia que un episodio de miedo. Así, la ansiedad es una reacción vital y natural que actúa como señal de alarma y prepara a la persona para obtener un mejor rendimiento frente a una situación de amenaza y pode reaccionar con rapidez.

Ansiedad y miedos infantiles

En la infancia, es miedo es adaptativo y es un conjunto de respuestas de índole biológico, cognitivo y conductual, es decir, una emoción. Es importante  destacar que existen miedos y ansiedades normales en cada etapa del desarrollo evolutivo del niño.

Los miedos están omnipresentes en la vida del niño, y tienen sentido acorde con los desarrollos evolutivos que van aconteciendo. En general, dichos miedos son variados, pasajeros, de poca intensidad, y se les llama miedos evolutivos.

Entre los miedos más comunes en la niñez se encuentran los siguientes en función de la edad:

  • de 0 a 2 años: miedo a los extraños, a la separación de la figuras de apego, heridas, oscuridad y animales.
  • de 3 a 5 años: miedo a la separación de los padres, a hacerse daño, a la oscuridad, a los animales, a personas con vestimentas extrañas que no están acostumbrados a ver.
  • de 6 a 8 años: miedo a la escuela, a tormentas, a quedarse solos, a seres imaginarios, a la oscuridad, a hacerse daño y a separarse de sus padres.
  • de 9 a 12 años: miedo a no tener amigos, a no ser aceptado por los demás compañeros de clase, a estar solo, a tormentas, a ladrones, a la escuela al aspecto físico y a la muerte.

 

Estos miedos evolutivos se remiten espontáneamente en la vida del niño, sin que requiera la intervención terapéutica. Pero la persistencia de ellos más allá del momento evolutivo esperado puede adquirir características clínicas y puede ser el inicio de un cuadro de ansiedad.

Una parte importante de su desaparición va a estar ligada al manejo adecuado de la situación que realicen los padres y/o cuidadores. El excesivo reforzamiento de conductas evitativas, la atención constante a las conductas de temor, las conductas sobreprotectoras que no permiten el desarrollo de estrategias de afrontamiento, facilitan que estos temores se perpetúen en el repertorio conductual del niño.

ansiedad infantil

Ansiedad en adolescentes

 

Los jóvenes por naturaleza son personas nerviosas por la etapa evolutiva en la que se encuentran donde se producen muchos cambios a nivel hormonal y de comportamiento. La ansiedad y el estrés en los adolescentes forman parte de la vida cotidiana como elementos naturales del estilo de vida que llevan, ya que captan muy pronto la dimensión amenazante del mundo que les rodea ( las relaciones personales y sociales). Cuando a estas circunstancias ambientales se unen otros factores de riesgo de tipo genético, temperamental o familiar, puede surgir el cuadro clínico del trastorno de ansiedad.

Durante toda la adolescencia, los jóvenes viven de forma estresante muchas situaciones que les generan niveles altos de ansiedad (situaciones que para los adultos no tienen tanta importancia). Tienen la necesidad de sentirse aceptados y recibir aprobación de los demás para que les aseguren que están haciendo bien las cosas, caer bien a los compañeros de clase y que les valoren de forma positiva. Cuando algo de esto no ocurre, es muy probable que aparezca la ansiedad.

Los adolescentes con niveles altos de ansiedad suelen confiar poco en sí mismos, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas y les da miedo cualquier situación fuera de lo habitual. 

El adolescente que tiene un cuadro de ansiedad refiere, por ejemplo, que tiene un temor incontrolable a que los padres mueran en un accidente o cometer una locura y arrojarse por la ventana. Otras veces, se trata de la rumiación constante de pensamientos dubitativos, acerca de lo que debe hacer o no debe hacer, o de lo que hizo o dejó de hacer, pensan de forma excesiva que van a hacer el ridículo, que no van a ser aceptados, que van a fracasar en el ámbito escolar,etc. Estas ideas repetitivas pueden acompañarse también de las preocupaciones sexuales. Siempre acompañado de síntomas somáticos, como: dolor torácico, dificultad para respirar, cefaleas o dolores abdominales, nauseas, etc.

 

Trastornos de ansiedad

 

Cuando esta ansiedad se vuelve excesiva, cuando sucede en situaciones cotidianas y se mantiene en el tiempo, se constituye un Trastorno de Ansiedad. Muchos de los trastornos de ansiedad se desarrollan en la infancia y/o en la adolescencia y persisten en la vida adulta si no son tratados adecuadamente, desarrollándose otros problemas mentales en el futuro.

Los trastornos de ansiedad, junto con los trastornos del comportamiento, se han convertido en uno de los motivos más frecuentes de consulta en la práctica diaria y afectan al 9-21% de los niños y adolescentes.

Por lo tanto, la detección y la intervención de los trastornos de ansiedad en la infancia y en la adolescencia es fundamental; y sobre todo con el fin de acabar con el malestar del niño o del adolescente y mejorar los aspectos de su vida que están siendo afectados (el área personal, familiar, académica y social).

 

¿Que tipo de tratamiento es aconsejable para niños y adolescentes con ansiedad o un Trastorno de ansiedad?

 

El tratamiento científicamente más eficaz para la ansiedad y los Trastornos de Ansiedad en la población infanto-juvenil es la Terapia Cognitivo-conductual.

En Investe Psicólogos somos especialistas en el tratamiento cognitivo-conductual de la ansiedad, donde el profesional lleva a cabo un diseño de tratamiento específico y adecuado a las características y necesidades del menor.