AUTOESTIMA EN ADOLESCENTES

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AUTOESTIMA EN ADOLESCENTES

La autoestima en la adolescencia es clave para el bienestar psicológico de los adolescentes. El adolescente con una buena autoestima actúa de forma independiente, aprende más eficazmente, es autosuficiente, su trabajo resulta más productivo, afronta los nuevos retos con entusiasmo y estará orgulloso de sus logros. Además, desarrolla relaciones más gratificantes, demostrando amplitud en sus sentimientos y emociones, tolerando bien la frustración y posee mayor conciencia del rumbo de su vida.

AUTOESTIMA Y AUTOCONCEPTO EN LA ADOLESCENCIA

 

La autoestima y el autconcepto guardan una estrecha relación. El autoconcepto (de naturaleza cognitiva) está formado por el conjunto de elementos que utilizamos para autodescribirnos, es decir, es la representación mental global que tenemos de nosotros mismos y se nutre del autoconocimiento. Así, el autoconcepto en la etapa de la adolescencia es mucho menos coherente, más arbitrario y cambiante. 

La autoestima (de naturaleza afectiva) es la valoración de la información contenida en el autoconcepto, de modo que podría definirse como «el concepto que tenemos de nuestra propia valía», «la ‘autovaloración’ de las propias capacidades», es decir, la valoración generalmente positiva de sí mismo.

La autoestima positiva es el factor fundamental para lograr una adecuada adaptación socioemocional, e incluye: la imagen positiva de sí mismo, la aceptación de la propia personalidad, la valoración de las propias cualidades, el reconocimiento de las propias limitaciones y el aprecio por sí mismo.

La adolescencia es el momento más crítico para el desarrollo de la autoestima; ya que durante esta etapa en la mayoría de los adolescentes tienen la necesidad de reflexionar mucho sobre uno mismo, pues la persona necesita adquirir su  identidad. Así el adolescente, empieza a plantearse sus posibilidades, sus cualidades y virtudes , la independencia de la familia y en sus planes para ganarse la vida. Por lo tanto, solo cuando hemos desarrollado un autoconcepto coherente de nosotros mismos, podremos construir nuestra autoestima. 

Si el adolescente termina esta etapa con un autoconcepto positivo y una autoestima fuerte y bien desarrollada favorecerá a entrar en la vida adulta con un mejor equilibrio psíquico y emocional y una relaciones sociales e íntimas más profundas y estables.

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CONDUCTAS QUE INDICAN EL GRADO DE AUTOESTIMA EN LOS ADOLESCENTES

Adolescentes con baja autoestima

  • Principalmente falta de confianza en sí mismos y en sus capacidades.
  • Necesidad continua de llamar la atención y de aprobación.
  • Se consideran inferiores a los demás, piensan que no son respetados ni valorados.
  • Rechazan las actividades de estudio, deportivas o sociales por miedo al fracaso.
  • A menudo muestran falta de compromiso y de disciplina.
  • Muy inseguros.
  • En ocasiones tienen conductas regresivas, es decir, se hacen el pequeño, como si fueran niños.
  • Quieren llamar la atención y mienten y engañan.
  • Suelen echar la culpa a otros y a menudo adoptan una actitud agresiva, violenta, desafiante y antisocial.
  • Suelen ser muy tímidos.

 

Adolescentes con alta autoestima

  • Se establecen metas y objetivos a corto y medio plazo y son capaces de ser responsables para conseguir lo que se proponen.
  • Suelen mostrarse optimistas respecto a su futuro y saben abordar sus problemas desde diversos puntos de vista, pidiendo consejo o ayuda cuando la necesitan.
  • Son seguros y son responsables de sus propios actos.
  • Se sienten queridos y aceptados por su entorno.
  • Están motivados para aprender, probar cosas nuevas y están dispuestos a conocer mundo.
  • Conocen sus fortalezas y debilidades, son autocriticos, aprenden de sus errores y se enfrentan a sus problemas y fracasos.
  • Son empáticos y tienen una buena estabilidad emocional, es decir, son sensibles a las necesidades de los demás, saben ponerse en el lugar del otro y se comunican fácilmente con las demás personas de su alrededor, manteniendo unas amistades saludables.

 

Los adultos, padres, familiares y profesores debemos ser conscientes de la importancia de los juicios de valor que emitimos en la actividad educativa diaria. Aceptar al alumno o alumna como persona singular y valiosa, darle ánimos, valorar lo bien hecho, quitar importancia a los errores dando a entender que reflexionar sobre ellos nos permite poner los medios necesarios para corregirlos, etc., hará que los adolescentes eleven su autoestima.