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La RAE define motivación como el  conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona. En otras palabras, es la determinación que tenemos a la hora de alcanzar un objetivo o de realizar determinadas acciones. Si tenemos en cuenta esta definición podemos ver que la motivación, en este caso de los niños y adolescentes, va a depender de ellos mismos pero también de factores externos y estos factores externos podemos ser los adultos que compartimos tiempo con ellos.
El confinamiento llega a su fin este fin de semana para los más pequeños de la casa. Y es que se lo merecen porque nos han dado una lección a todos. Han encajado muy bien la situación, han aprendido en tiempo récord a toser sobre el codo, a lavarse las manos frecuentemente y a ser conscientes de la importancia de quedarse en casa, incluso muchos niños han rechistado a sus padres para que no salgan más de lo necesario. 
La alimentación es una necesidad vital, y como tal, va ligada a nuestra supervivencia. Desde niños, nos premian y castigan con la comida, de forma que el cerebro registra esta información y la integra en la vida cotidiana. Por tanto, la alimentación no es un acto vital cualquiera, sino que el acto de alimentarnos viene asociado a múltiples factores, situaciones y emociones.
Nos encontramos ante la epidemia del Covid19  y el confinamiento de toda la ciudadanía, algo que veíamos como muy lejano que nos ocurriera. Esto está causando a muchas personas situaciones y sensaciones de ansiedad y miedo. Se trata de una emoción básica que aparece cuando sentimos una escasa capacidad de control y de predicción. Su función es la de hacernos reaccionar y escapar de lo que se identifica como peligroso. Aunque, en ocasiones, el miedo también nos paraliza. 
La situación de confinamiento en casa de manera indefinida puede generar mucho malestar psicológico. Cuesta aceptar la situación en la que nos encontramos, cuesta estar distanciados de nuestros familiares y amigos, cuesta ver que el mundo está paralizado... Es una situación difícil y con mucha incertidumbre que estamos viviendo y que nos pueden generar diversas emociones (miedo, soledad, ansiedad, tristeza, asombro, incertidumbre...) .
El trastorno bipolar constituye un trastorno del estado de ánimo en el que alternan fases de depresión y de euforia. Durante la última década, la enfermedad bipolar se ha asentado como una enfermedad frecuente que afecta a más del 4 % de la población.
En algunas ocasiones, el nacimiento de un bebé puede desencadenar una mezcla de fuertes emociones, que van desde el entusiasmo y la alegría, hasta el miedo y la ansiedad. El periodo inmediatamente posterior al parto – también conocido como puerperio – supone una etapa de riesgo para el desarrollo de un trastorno depresivo, no sólo por los cambios a nivel personal y familiar que éste implica, sino por el descenso brusco de los niveles de estrógenos que se produce tras el parto.
Uno de los problemas que más preocupa a los padres a nivel escolar es el rendimiento académico de sus hijo y más en concreto el posible fracaso escolar que tanto escuchamos en las noticias y que no sabemos muy bien cómo afrontar si nos toca de cerca. Para conocer un poco más sobre esta problemática, a continuación vamos a exponer posibles causas y como actuar frente a estas situaciones.