Consejos para no dañar a los hijos ante la separación de los padres

La separación de los padres, en la mayoría de los casos, es un proceso complicado y doloroso, especialmente para los más pequeños.

Los niños son la parte más vulnerable de la familia y una ruptura mal orientada puede colocarles en una clara situación de riesgo, comprometiendo seriamente su estabilidad emocional y su proceso madurativo.

La vida cambia

Lo primero que perciben los niños es que ya no disfrutan de estar conjuntamente con ambos padres.

 Esto puede ocurrir incluso antes de que llegue el momento de la separación física. Una vez se haya terminado la ruptura, los niños deben acostumbrarse a vivir sin el otro durante unos días, alternando sus estancias entre las dos casas donde van a poder disfrutar por igual.

Es muy importante que los padres les ayuden a construir sus nuevas rutinas. Cuanto antes ocurra, antes se adaptarán  la situación.

En estos momentos, ayudarles a organizarse distribuyendo sus cosas entre sus dos casas o hacerles partícipes de la decoración de sus nuevos cuartos son estrategias simples pero efectivas.

Los sentimientos cambian

Toda ruptura de pareja genera dolor y pérdida.

Para algunas personas, el dolor será el sentimiento de frustración al ver como se derrumba el plan de vida que habían construido; para otras, el alejamiento de una persona que ha querido, la soledad impuesta o, simplemente, la añoranza de lo que ahora ya no existe.

Sea como sea, para todos los afectados es un momento en el que las emociones están muy presentes, algo que nunca debemos olvidar.

Por lo tanto, es muy importante que los padres aprendan a encauzar sus emociones d forma sana, para así poder ayudar a sus hijos a hacer lo mismo.

Cuando uno de los progenitores comienza a hablar mal del otro delante de los hijos es una de las situaciones que más va a dañar a los menores. Arrastrado por sus emociones negativas y dolorosas realiza comentarios despreciativos e inoportunos hacia el otro progenitor.

Esto genera un sufrimiento inmenso en los niños provocándoles un malestar significativo que puede derivar en problemas de conducta, alteraciones en la alimentación o sueño, dificultades en el estudio y en casos extremos un fuerte rechazo hacia el otro progenitor.

Consejos para no dañar a los hijos en la separación de los padres
Consejos para no dañar a los hijos ante la separación de los padres

Las emociones cambian

Es muy importante que los padres recuerden que lo que sus hijos necesitan para ser felices y crecer es a ellos mismos, su cariño, afecto y presencia, y compartir su día a día.

Muchos padres caen en el error de ganarse a sus hijos a través de muchos regalos, viajes y reduciendo sus exigencias en el comportamiento o a la hora de realizar tareas académicas o domésticas; así creen que pueden compensar el daño que consideran que les han provocado a sus hijos.

Es un error frecuente quedarse anclado en la ruptura y no dejar de hablar de ello, sin pasar página y enfocando así su vida al resentimiento o a la frustración.

Para superar una ruptura es fundamental aceptar la nueva situación y comprometerse para iniciar un nuevo proyecto de vida.

Los niños identifican muy bien como ven a sus padres y como están, sus silencios o pausas en la conversación. Es imposible no comunicar, ya que el hecho de no comunicar no significa que la preocupación de los menores desaparezca.

Lo más importante: Entenderse

Entenderse o enfrentarse. Cada progenitor decide que actitud tomar.

Cuando hay conflictos, el problema reside en que en medio siempre estarán los hijos bien como objeto que lanzar, bien como espectadores asustados ante las peleas y discusiones de sus padres.

Los dos grandes problemas que debemos de evitar si queremos entendernos en lugar de enfrentarnos, y si queremos que nuestros hijos se vean afectados en la menor medida posible ante el divorcio de los padres son: implicarles en el conflicto adulto e interferir sus relaciones con cualquiera de sus figuras de cuidado y afecto.

Los hijos se sentirán mejor y se adaptarán mejor a las circunstancias cuanto mejor se entiendan los padres y menos discusiones observen.

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