El consumo de pornografía en adolescentes llega a ser un peligro en la mayoría de los casos. La adolescencia es una etapa de la vida compleja, en la que culmina la construcción de la identidad propia, incluida la sexualidad.

Esta etapa de la vida es una exploración del propio ser y se producen muchísimos cambios que son la antesala de la etapa adulta. Está marcada por la búsqueda y construcción de una identidad propia, a base de ensayo y error.

¿Qué es la sexualidad?

La sexualidad es mucho más que una práctica sexual. Según la OMS es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de toda su vida. Abarca el sexo, la identidad, el género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación.

La sexualidad se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, valores, actitudes, conductas, roles, práctica y relaciones interpersonales.

La sexualidad está incluida por factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, éticos, legales, culturales, espirituales y religiosos.

La sexualidad en este aspecto sería como una mesa redonda, donde todas las dimensiones de la mesa tienen decisión y voz. Cuando todas estas dimensiones se ponen en armonía, la sexualidad será sana y plenamente satisfactoria.

Así, cada persona tiene que plantearse estas dimensiones de la Sexualidad, tomando decisiones sobre cada una de sus dimensiones.

¿Es un peligro la pornografía en los adolescentes?

En la adolescencia una parte fundamental es el cuerpo y los cambios que se van descubriendo.

La población adolescente actual ha nacido en pleno apogeo digital.

Hoy en día, no podemos hablar de sexualidad adolescente sin tener en cuenta la tecnología. Los estudios sobre la adolescencia y su uso de Internet y las redes son clave para comprender cómo y dónde se desarrolla esta sexualidad.

Tampoco podemos desligar la pornografía de este proceso. La mayoría de adolescentes consumen pornografía, y a veces muy a menudo. Estos contenidos impactan de manera significativa en su desarrollo y en la forma en la que viven sus relaciones.

Si contamos además el extendido uso de las tecnologías entre adolescentes, como los móviles, el intercambio de pornografía es más sencillo que nunca.

Por ello, es necesario facilitarles la información y herramientas suficientes en relación a la sexualidad y al uso responsable de las tecnologías.

Sin fomentar la educación afectiva y sexual, así como el uso seguro y responsable de internet, existe una mayor exposición a situaciones y conductas de riesgo.

Según la web Pornhub, una de las más populares del mundo, el tráfico mundial de consumo de pornografía durante la pandemia y sobre todo durante el primer confinamiento experimentó un incremento masivo del 18,5% el 24 de marzo de 2020.

En el caso de España, el gran pico se produjo el 17 de marzo, tercer día de confinamiento y también día en el que la web anunció la gratuidad de su categoría Premium. Este incremento fue de un 61,3% respecto al tráfico habitual diario.

El peligro de la pornografía es que la población adolescente conforme su deseo en torno a lo que ve, a pesar de que sea violento o desigual.

El peligro es que crezcan pensando que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración. El peligro es que piensen que esto está bien.

Consumo de pornografía en adolescentes

¿Cómo influye la pornografía en los adolescentes?

El 56% de los adolescentes piensa que sus relaciones sexuales son menos frecuentes de lo que le gustaría, una reflexión con la que están más de acuerdo las personas que consumen pornografía habitualmente.

Al igual que consideran que no consumen más pornografía de la que deberían, la mayoría no ha dejado de lado otras actividades por ver videos.

El 23,5% opina que la pornografía le ha influido mucho o bastante en sus propias relaciones sexuales.

Además, se les ha preguntado con qué rol se identifican más en la pornografía: la mayoría de adolescentes que han respondido se identifica más con un papel pasivo. Sin embargo, resulta preocupante que un 22,4% sí ha dejado alguna vez de realizarlas.

El deseo sexual de la población adolescente se construye, en gran medida, sobre el consumo de pornografía.

La normalización de ciertas prácticas «atenúa la moral o ética» y hace más fácil que comportamientos violentos  formen parte del deseo sexual de la adolescencia.

Estas conductas normalizadas abarcan muchos tipos de prácticas sexuales y, por tanto, muchas categorías o tipos de pornografía.

Todo ello resulta muy preocupante si tenemos en cuenta que el 69,2% de adolescentes que han visto pornografía cree que da ideas para sus propias experiencias sexuales (en mayor medida ellos) y al 73,2% de quienes consumen más a menudo pornografía les gustaría poner en práctica lo que han visto.

Al final, como hemos visto el 50% de adolescentes que ha visto contenido pornográfico ha llevado alguna escena a la práctica.

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