Depresión en niños y adolescentes. La depresión mayor es un problema frecuente en niños y adolescentes que puede tener consecuencias mortales, siendo la primera causa de suicidio en el mundo. El suicidio es la tercera causa de muerte en niños y adolescentes, después de los accidentes y el cáncer.

La muerte por suicidio puede prevenirse, y desde INVESTE consideramos importante difundir esta información con el objetivo de detectar y tratar la depresión lo antes posible en los más jóvenes.

¿Es frecuente la depresión en niños y adolescentes?

Sí. Se estima que la depresión mayor afecta en torno al 1% de los preescolares, al 2-3% de los escolares y hasta el 6-8% de los adolescentes.

Y el origen de los trastornos depresivos es multifactorial, no existe ninguna causa suficiente para la aparición de un trastorno depresivo. Intervienen factores genéticos, hormonales y ambientales.

Son factores de riesgo:

  • Enfermedad mental en los padres.
  • Contexto familiar conflictivo.
  • Maltrato y negligencia.
  • Menores que residen en centros.
  • Consumo de drogas legales e ilegales.
  • Rechazo social y bullying

¿Cuándo debemos sospechar de que un niño o adolescente tiene depresión?

Los niños pueden tener depresión a cualquier edad, pero la prevalencia aumenta con la edad. Las manifestaciones centrales en niños, adolescentes y adultos son parecidas, aunque su expresión dependerá en gran medida de su grado de madurez.

A veces, el diagnóstico a estas edades se puede retrasar, debido a la mayor dificultad de los niños y adolescentes a expresar lo que les pasa y el hecho de no querer reconocerla por el estigma que produce o creer erróneamente que podría deberse a un fracaso en los padres como educadores.

Podemos sospechar una depresión en función de la edad del niño:

Lactantes: se han descrito cuadros depresivos en lactantes privados de cuidados y cariño (orfanatos, maltrato, etc.). Se asocia con retraso del crecimiento y del desarrollo intelectual.

Edad preescolar: el síntoma más frecuente es la ansiedad. Otros síntomas son irritabilidad, rabietas, llanto, pérdida de interés por el juego, cansancio excesivo o aumento de la actividad motora. No es infrecuente que estos niños no alcancen el peso para su edad, presenten fobias escolares o asocien problemas de incontinencia.

Edad escolar: destaca la irritabilidad, agitación, ideas de culpa y pensamientos de muerte. Con frecuencia presentan disminución en el rendimiento escolar y trastornos de conducta.

Adolescentes: aparecen comportamientos negativistas, irritabilidad, agresividad, consumo de tóxicos y alteraciones de conducta como hurtos y/o fugas. En ocasiones muestran sentimientos de no ser aceptados, aislamiento, hipersensibilidad a la crítica y retraimiento social. No es infrecuente que presenten pensamientos relativos al suicidio.

¿Cómo tratar la depresión en niños y adolescentes?

Depende de la gravedad:

Cuadros depresivos leves: el abordaje suele ser psicológico, mediante psicoterapia cognitivo-conductual.

Cuadros depresivos moderados: debe iniciarse terapia psicológica, aunque si no se produce una mejoría significativa al cabo de 3 meses, es recomendable combinar la psicoterapia con tratamiento antidepresivo.

Cuadros depresivos graves: se recomienda iniciar tratamiento antidepresivo, además de tratamiento psicológico intensivo cuando la clínica lo permita.

¿Son seguros los antidepresivos en niños y adolescentes?

Un episodio depresivo mayor durante la etapa infanto-juvenil puede tener consecuencias potencialmente graves, llegando incluso al suicidio consumado.

Distintos antidepresivos han mostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión en niños y adolescentes. El tratamiento debe ser siempre pautado y supervisado de forma estrecha por un psiquiatra con experiencia, con el objetivo de controlar posibles efectos secundarios.

Los efectos secundarios pueden aparecer al inicio del tratamiento, disminuyendo progresivamente hasta su desaparición.

Entre los más frecuentes nos encontramos con: molestias abdominales (disminución del apetito, náuseas, diarrea) e inquietud. A pesar de ello, el riesgo de no tratar la depresión grave es mayor que el riesgo de tratarla.

Para finalizar, recordar que la depresión es una enfermedad grave que puede aparecer a cualquier edad y que debe recibir un tratamiento correcto.

No hay que menospreciar los síntomas depresivos en los más pequeños, pues a veces pueden pasar desapercibidos y terminar en un desenlace indeseado.

Los padres cuyos hijos atraviesan un episodio depresivo presentan un sufrimiento indescriptible, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales para solicitar información.

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