Problema de alimentación

Tener un problema de alimentación es más común de lo que pensamos. La comida juega un papel muy importante en nuestras vidas.

En nuestra sociedad la imagen es importante. Una buena imagen implica estar esbelto, delgado, incluso estilizado, y esto en ocasiones trae serios problemas.

Por otro lado, los médicos nos advierten de los peligros potenciales del sobrepeso. El problema empieza cuando estar delgada se convierte en algo prioritario, en una necesidad compulsiva, en nuestra razón de ser. Cuando esto sucede, entonces estamos ante lo que se denomina, trastornos de conducta alimentaria: los principales son la Anorexia y la Bulimia.

 Estos trastornos pueden llegar a ser muy peligrosos, el 18% de las personas anoréxicas fallecen de inanición. Es decir, llegan a morirse de hambre.

Aunque tenemos tratamientos eficaces para ayudar a estas personas a superar sus problemas, también tenemos un tremendo escollo, la falta de aceptación del trastorno.

En otras palabras, una gran proporción de personas con anorexia o bulimia no son conscientes de su perturbación y por lo tanto no están interesadas en acudir a tratamiento psicológico.

¿Cómo suele empezar un problema de alimentación?

Con honradez, no sabemos seguro cuáles son las causas exactas de estos problemas, pero lo que sí sabemos es que hay una gran cantidad de variables influyentes, es decir, que no hay una causa única y lineal.

Todos los estudiosos científicos están de acuerdo en que la presión social hacia la delgadez es un elemento fundamental.

Es fácil ser influenciado en exceso, sobre todo para una adolescente, y aprender que es imprescindible estar delgada o delgado. Además, las nuevas tecnologías y en concreto las redes sociales como el Instagram o el Tiktok es la manera más dañina de que los preadolescentes y adolescentes se influencien en exceso.

Muchas personas que luego han desarrollado un trastorno de conducta alimentaria, relatan que en el pasado estuvieron “gorditas/os”, “con sobre peso”, etc. Pero no siempre es así, en muchos casos es característico de la pubertad y el cambio del cuerpo especialmente en las chicas.

También es habitual que ese sobrepeso en vez de experimentarlo la persona directamente, lo sufriese alguien cercano como una amiga/o, su hermana o su madre, en cuyo caso lo que se suele aprender es lo mismo “estar gorda es horrible, para ser aceptada necesitas estar delgada”.

Y puede suceder lo contrario. Que personas cercanas, con la mejor intención, nos demuestren lo magnifico que es estar delgado. Por ejemplo, si en nuestra familia se le da importancia a cuestiones como comer bien, hacer ejercicio y tener buen aspecto, lo que en principio sería saludable, paradójicamente se puede aprender que eso es necesario, y que lo contrario, estar gordo, sería horrible.

También se ha especulado mucho sobre una supuesta personalidad predisponente hacia estos trastornos. Se han aludido rasgos como falta de autoestima, timidez, perfeccionismo y otras variables.

Problema de alimentación

A tener muy en cuenta…

Lo que sí es un dato incontestable es que estos trastornos empiezan con una primera dieta, a menudo una dieta excesivamente rígida, con muy pocas calorías y/o con muchos alimentos prohibidos.

A veces es una dieta reglada, prescrita por un médico especialista o dietista/nutricionista y, muchas veces, una dieta sacada de un libro, de una amiga o elaborada por uno mismo. Cuanto más severa es la dieta, mayor será el riesgo de desarrollar un trastorno alimentario.

Por último, también existen evidencias de que la anorexia o la bulimia puede desencadenarse a partir de un acontecimiento vital difícil: problemas personales o sociales, separación familiar, muerte de seres queridos o cambio de colegio o ciudad, entre otros.

Si te sientes identificado con este post o tienes a alguien cerca que puede estar desarrollando un trastorno de conducta alimentaria, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo profesional.

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