El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. Cada año entre 3.600 y 3.700 personas se suicidan en España: esto supone 10 muertes al día, siendo la primera causa de muerte externa en hombres y la tercera en mujeres en este año.

Además son muchas más personas las que lo intentan, algunos expertos hablan del doble. Es de gran importancia detectar estas señales de alerta de suicidio. Esto constituye un auténtico problema de salud al que no se puede seguir dando la espalda.
Según la OMS, anualmente 10,2 millones de personas realizan algún tipo de conducta autolesiva que requiere atención médica y cerca de 30 millones estarían en riesgo de este tipo de conductas aunque no reclamen asistencia médica.

Además,  las personas que padecen un trastorno mental tienen mayor riesgo de llevar a cabo un suicidio, por ello hay que tener más en cuenta estas señales de alerta de suicidio. 

FACTORES DE RIESGO 

A) SOCIODEOGRÁFICOS: 

  • Aunque las mujeres presentan tasas superiores de ideación suicida e intentos de suicidio, son los hombres quienes tienen una tasa mayor de suicidios.
  • Las edades con mayor riesgo son los de jóvenes de 15 a 34 años y las personas mayores de 65 años.
  • El estado civil también es un factor de riesgo. Personas solteras, divorciadas o viudas tienen mayor tasa de suicidios. La soledad es un factor de riesgo importante.
  • La situación laboral. La pérdida de empleo, más que la situación de desempleo, está asociada al suicidio. También los problemas en el trabajo: acoso laboral, burnout, conflictos laborales, elevado nivel de estrés o alta exigencia en la productividad.
  • La profesión. El sector sanitario, el docente y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado forman parte de estas profesiones de riesgo.  Y a esto se suma el escaso reconocimiento profesional.

B) PSICOLÓGICOS:

  • Conducta suicida previa. La existencia de antecedentes de suicidio es uno de los factores de riesgo más claro que aumenta la posibilidad de un nuevo intento. Entre el 10-14% de las personas con intentos previos de suicidio lo consuman.
  • Hechos vitales estresantes. Gran parte de las personas que cometen un acto suicida han vivido hechos estresantes en los tres-cuatro meses previos al mismo, sobre todo problemas interpersonales, escolares, laborales y financieros, la pérdida de algún ser querido, situaciones de jubilación, etc.
  • Antecedentes familiares de suicidio. Los antecedentes familiares de suicidio pueden ser un factor de riesgo añadido, así como el ambiente familiar y social en el que crece una persona (trauma, abuso, abandono…).

C) CLÍNICOS 

  • Enfermedad o discapacidad: Trastornos neurológicos, cáncer, VIH, enfermedades crónicas renales y hepáticas, esclerosis múltiple, trastornos osteoarticulares con dolor crónico, trastornos sexuales, discapacidades motoras y visuales y auditivas.

D) TRASTORNOS MENTALES

  • Las personas que padecen un trastorno mental son más vulnerables a tener ideación suicida.
  • Trastorno depresivo, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno de la personalidad y trastorno de la conducta alimentaria.
señales alerta de suicidio

SEÑALES DE ALERTA DE SUICIDIO

Estos son algunos indicios de ideación suicida. Especialmente cuando se dan las circunstancias referidas en los apartados anteriores es cuando deberíamos prestar más atención.

  • Habla de suicidarse y/o verbaliza: “Quiero matarme” o “Voy a suicidarme”.
  • Hace comentarios como: “No seré un problema por mucho tiempo” o “Si me pasa algo, que sepáis que…”.
  • Comunica sentimientos de soledad y aislamiento con afectación emocional.
  • Piensa que su sufrimiento es muy grande o ha durado tanto que cree que ya no puede con él.
  • Corre riesgos innecesarios.
  • Tiene ideas definidas sobre cómo quitarse la vida.
  • Expresa sentimientos de impotencia, inutilidad, fracaso, pérdida de autoestima, desesperanza…
  • Piensa constantemente en la muerte como un medio para no sufrir.
  • Empeora un posible estado de depresión (tristeza profunda).
  • Manifiesta emociones contenidas de alejamiento y huída.
  • Tiene dificultades para comer o dormir.
  • Muestra cambios radicales en su comportamiento.
  • Se aleja de sus amistades y/o actividades sociales.
  • Pierde el interés en sus aficiones, sus estudios o su trabajo.
  • Regala sus posesiones más apreciadas.
  • Pierde el interés en su apariencia personal.
  • Cierra asuntos, visita o llama a personas para despedirse.
  • Le da vueltas a problemas que cree que no tienen solución.
  • Escucha voces que le instruyen a hacer algo peligroso.

Las señales de alerta mencionadas se dan a menudo como parte de la vida diaria de cualquier persona, y no suponen necesariamente ninguna alarma; no obstante, estos indicios han de vigilarse detenidamente en los factores de riesgo que se han comentado con anterioridad.

La desesperanza, entendida como el estado emocional que nos lleva a no afrontar los problemas o no ver el futuro con ilusión siendo incapaces de luchar y pedir ayuda, es uno de los indicadores más firmes del riesgo de cometer un acto suicida.

Si te sientes identificado con lo que acabas de leer o si un familiar o amigo está pasando por esta situación, el primer paso es ser valiente y buscar ayuda profesional.

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