Ser constante con la dieta. ¿Te cuesta mantener tu dieta el tiempo suficiente?

La constancia con la dieta sin estresarse. Para qué mantener tu dieta o tus hábitos en el tiempo

La incapacidad de mantener tus hábitos o tu dieta en el tiempo es uno de los factores de recuperación de peso y de frustración de muchas personas cuando se proponen un objetivo de salud que implica un cambio de rutina alimentaria. En la cultura de la dieta en la que vivimos, es común normalizar el concepto de temporalidad de las dietas. El cambio en la rutina alimentaria tiene un inicio y un final.

Ese final en ocasiones coincide con la consecución de los objetivos y en otros casos se da simplemente por no ser capaz de mantener la constancia en las rutinas que hemos decidido integrar en nuestro día a día.

No ser constante con los hábitos alimentarios en el tiempo implica dos aspectos muy importantes. El primero es que no se van a mantener los cambios que hemos conseguido en nuestro cuerpo, en nuestra salud y en nuestra mentalidad. Beneficios que hemos logrado gracias a los cambios en nuestro estilo de vida y alimentación que hemos puesto en marcha durante un tiempo.

Ser constante en los cambios alimentarios que nos proponemos nos permite, no solo mantener, sino mejorar y fomentar cada vez más los beneficios en nuestra salud y en nuestro físico.

Y en segundo lugar, no ser constante con la dieta elegida, y como consecuencia volver al estado inicial, puede ocasionar una falta de confianza en uno mismo y desarrollarse una mala relación con la comida.

¿Qué dieta puedes mantener como hábito de vida y cuál no?

Lo primero que tenemos que plantearnos cuando nos proponemos ser constante con nuestros hábitos alimentarios, es qué tipo de dieta o rutina alimentaria es la que deseamos mantener en el tiempo. La dieta que elijas puede hacerte feliz o puede hacerte infeliz y es por esto que es necesario hacer hincapié en los alimentos y rutinas que estamos eligiendo mantener en el tiempo.

La rutina alimentaria que escojas para tu vida ha de cumplir como mínimo:

  • Que te permita disfrutar de los alimentos que te gustan de forma consciente
  • Que no ocasione en ti cierta presión o privación de no poder elegir los alimentos que tú quieres.
  • Que sea completa, es decir, ha de aportar todo tipo de nutrientes y alimentos esenciales como los farináceos, alimentos ricos en hidratos de carbono.
  • Que sea variada y no aburrida
  • Que se adapte a tu estilo de vida y tus preferencias

Cualquier dieta que no cumpla estos requisitos como mínimo no es una dieta adecuada para nuestra vida diaria, pues lejos de nutrirnos, causará estrés, frustración y mala relación con la comida.

 Para entrenar la constancia en la dieta, esta debe estar formada por hábitos alimentarios saludables que nos hagan sentir plenos.

ser constante con la dieta

¿Por qué es tan difícil ser constante cuando queremos hacer una dieta?

Todos los puntos anteriores, que tienen que ver con los hábitos alimentarios en sí mismo, propician que sea difícil mantener en el tiempo y ser constante con rutinas que no nos hacen felices.

Sin embargo, hay otros factores que pueden hacer que te cueste ser constante y disciplinado con los hábitos alimentarios que tú mismo has elegido integrar en tu día a día para conseguir ciertos beneficios.

  • La motivación que has elegido. La motivación es lo que te lleva a la acción. Si te propones una motivación superficial y pobre, que no sea lo suficientemente importante y necesario para ti, el impulso para actuar se diluirá en el tiempo.
  • Tener una autoestima baja o no creerte merecedor de poder vivir cuidándote y actuando por y para ti.
  • No tener confianza en conseguirlo. Si no crees tener las herramientas y recursos para cambiar de hábitos y conseguir los beneficios que tiene comer mejor, te resultará más difícil ser constante en el tiempo.
  • Tener poca tolerancia a la frustración. Esto quiere decir que si tienes hambre, comerás, si no te apetece hacer deporte, no lo harás. Porque tienes más tendencia a mantenerte en tu zona de confort y tienes poca tolerancia a la incomodidad inherente al esfuerzo que supone el cambio de hábitos.

La importancia de la motivación para ser constante con tu dieta

Como hemos dicho antes, la motivación es el impulso que te lleva a actuar. Es muy común proponerse seguir una dieta o hacer un cambio de hábitos para perder peso. Depende de cómo formules esta motivación tendrá mas importancia para ti o no. En muchas ocasiones, los pacientes han realizado tantas dietas para perder peso, y todas ellas fracasadas, que ya no creen poder conseguirlo en el futuro. Cuando perder peso no es una motivación profundamente importante para ti, esta no funcionará a largo plazo.

Es necesario y muy importante para ser constante y disciplinado con los hábitos alimentarios, establecer y definir una motivación adecuada. Esta motivación ha ser intrínseca, es decir, no ha de depender de nada exterior como una boda, una comunión o el verano. Si no que tiene que ver con un deseo profundo e importante del paciente.

Se puede cambiar “voy a cambiar de hábitos para verme mejor este verano en la playa”, por “voy a cambiar de hábitos para sentirme cómodo con mi cuerpo y mejorar mi autoimagen”.

Cómo empezar a ser constante con la dieta y tus hábitos alimentarios

Ya sabes lo fundamental e importante de ser constante con los hábitos alimentarios que te permitirán conseguir los beneficios que buscas para ti.

Vamos a ver cómo podemos comenzar a fomentar la constancia y la disciplina en la alimentación:

  • Construye hábitos saludables con los que te sientas identificado. Deja atrás las dietas restrictivas en las que no disfrutas.
  • Abandona la prisa por ver resultados y enfócate en el presente. Enfócate en el “voy a hacer” y no en “voy a conseguir”. El camino es lo que realmente importa porque es el camino que transitarás por mucho tiempo. Los resultados tarde o temprano vendrán.
  • Define una motivación profunda y realmente importante para ti, sin la cual no querrías vivir.
  • No empieces por todo a la vez. Es importante que construyas hábitos de forma progresiva y uno por uno. Las dietas que debes cumplir a raja-tabla no funcionan a largo plazo.
  • Fomenta la disciplina flexible, es decir, necesitas ser disciplinado y constante en el 90% de las veces pero deja espacio para un 10% de espontaneidad, flexibilidad y déjate fluir.
  • Deja tiempo suficiente para integrar cada hábito de tu dieta. Un hábito tarde mínimo 1 mes en comenzar a ser algo automático para ti. Se trata de repetir y repetir hasta que sea una costumbre como antes lo eran otras.
  • Ten en cuenta tu nivel de frustración, si sientes que vas muy rápido permítete mas espacio para la flexibilidad. El estrés y la frustración no son amigas de la constancia.
  • Abandona el cortoplacismo y aprende a no obtener resultados ni placer ni recompensas rápidas. Aun teniendo apetito de un alimento que te encanta, tienes el poder de decidir qué hacer. Entrénate para no necesitar el placer inmediato.
  • No necesitas tener siempre ganas de hacerlo, basta con pensar en el compromiso inicial y la motivación que definiste.

Tus elecciones alimentarias hablan de ti

Fomentar la constancia y la disciplina con tus hábitos de estilo de vida y alimentación tiene que ver, en última instancia, con lo que quieres para ti y tu forma de cuidarte.

Todos los días y en cada momento nos enfrentamos a decisiones alimentarias. Y cada decisión alimentaria que tomamos tiene que ver con un deseo y una consecuencia para nosotros.

En Investe Psicólogos y en nuestro servicio de psiconutrición podemos acompañarte en la búsqueda de la motivación perfecta para ti para ayudarte a convertir tu dieta en una herramienta que saca lo mejor de ti, desde la libertad y el conocimiento y no desde la imposición y el sacrificio.

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