Síntomas de depresión en los niños

El estado de ánimo depresivo es una parte común y universal de la experiencia humana. Puede ocurrir a cualquier edad y tener muchas causas. Los niños pueden comunicar o mostrar sentimientos de infelicidad, tristeza, desaliento o irritabilidad, pero la mayoría de los niños se recuperan rápidamente de estos estados de ánimo.

Sin embargo, para otros la depresión puede ser severa y de larga duración, y puede interferir con todos los aspectos de la vida diaria, desde el rendimiento académico hasta las relaciones familiares.

La incidencia de depresión severa en los niños es aproximadamente del 5% al 6%.

Síntomas de depresión comunes en niños y adolescentes

Los síntomas de depresión varían de acuerdo a la personalidad del niño y a la etapa de desarrollo en la que se encuentra. Tenemos que tener en cuenta  que muchos de los síntomas son característicos de otros tipos de problemas psicológicos en la infancia y adolescencia.

  •  Estado de ánimo irritable o depresivo
  • Agitación
  •  Problemas de conducta/disciplina
  • Llanto frecuente
  •  Pérdida de interés o placer por cosas que siempre ha hecho
  •   Autoestima baja
  • Aislamiento social
  •  Sentimientos de que no vale nada
  •  Dificultad al concentrarse
  • Cambio en apetito y cambios en el peso
  • Problemas en el sueño (falta o exceso)
  •  Cansancio

¿Cómo puedo  saber si mi hijo sufre depresión?

Muchos de los síntomas que hemos comentado anteriormente son también síntomas de otros problemas o trastornos. Por ejemplo, el cansancio puede ser causado simplemente por falta de sueño, trastornos del sueño, consumo de alcohol o drogas, gripe u otros problemas que no son aparentes.

Ninguno de estos síntomas, aislados o en grupo, son solamente de depresión.

Los siguientes son algunos problemas que pueden ser difíciles de diferenciar de la depresión porque tienen síntomas en común.

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Síntomas de depresión en los niños

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Según los síntomas de depresión vamos a especificar las pautas que mejor se adaptan a cada sintomatología de los niños y adolescentes:

  • Pérdida de interés y tristeza: Prepara una actividad interesante al día; planifica planes especiales; hablar en casa sobre temas agradables.
  • Autoestima baja y tendencia a criticarse a sí mismo: Elogia a tu hijo frecuentemente con sinceridad; acentúa lo positivo; de una manera comprensiva, pon en tela de juicio las críticas de su hijo hacia sí mismo, y coméntale sus pensamientos negativos cuando ocurran.
  • Comportamiento agresivo e ira: Rechaza la conducta destructiva de una manera amable pero firme; dale validez a sus emociones y estimula al niño a expresar sus sentimientos de ira apropiadamente. Evita  reaccionar con ira.
  • Culpabilidad: Ayuda a tu hijo a distinguir entre los acontecimientos que él puede controlar y los que están fuera de su alcance: ayúdale a que comience a hablar positivamente de sí mismo.
  • Agitación e inquietud: Cambia las actividades que le pueden causar  agitación; enséñale técnicas de relajación; un masaje puede ayudar.
  • Dificultades para dormir: Mantén un horario constante para dormir; participa en actividades relajantes como leer o escuchar música suave; terminar el día con una nota positiva.
  • Apetito y problemas de peso: No le obligues  a comer; prepara sus comidas favoritas algunos días o evita ponerle lo que menos le gusta; hacer que la hora de comer sea placentera ayudará a estimularle a comer.
  • Estabilidad familiar: Mantener una rutina y disminuir los cambios en asuntos familiares; comentar  acerca de los cambios con anticipación para reducir las preocupaciones y posible malestar del menor.
  • Desesperación e impotencia: Hablad y que escriba o hable de sus sentimientos y que anote sus pensamientos placenteros de 3 a 4 veces al día, para que éstos vayan aumentando en un período de 4 a 6 semanas.
  • Miedos excesivos: Reduce las situaciones que causan ansiedad e incertidumbre; apóyale y tranquilízalo; la planificación puede reducir la incertidumbre.
  • Dificultad para concentrarse: Anima  a su hijo a participar en juegos, actividades, charlas familiares.
  • Pensamientos suicidas: Es importante estar en alerta a las señales de suicidio; busque ayuda profesional inmediatamente.

Si la sintomatología depresiva  persiste,  no dude en contactar con un profesional de la psicología para valorar al menor y tomar las medidas oportunas que mejor se adapten.

¿Cómo es el tratamiento para la depresión en niños?

La terapia psicológica para la depresión en niños y adolescentes consiste en enseñarles a  generar unas habilidades cognitivas y conductuales que les permitan afrontar con éxito sus problemas, fundamentalmente aquellos que les conducirían a la depresión. La resolución de problemas, lo que promueve la autoeficacia,  afrontamiento de la adversidad que incrementa la fortaleza de espíritu, manejo de las propias emociones, etc.

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