Suicidio en adolescentes y jóvenes

El suicidio es el acto deliberado de quitarse la vida. Es una palabra que asusta, que nos resulta incómoda y que tendemos a evitar por muchos de los mitos y en enorme desconocimiento que hay sobre él.

Desde INVESTE nos parece importantísimo visibilizar que hablar del suicidio y acabar con el estigma resulta imprescindible para su prevención.

¿Por qué es importante el suicidio?

En general, se atribuyen al suicidio el 1 % de las muertes. Casi todas las enfermedades psiquiátricas conllevan un aumento del riesgo de suicido respecto al de la población general.

El suicidio en adolescentes y jóvenes  es la segunda causa de defunción entre las persona de 15 a 29 años. Más de 800.000 personas se suicidan a nivel mundial cada año, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos.

¿Cuáles son las principales causas del suicidio?

Aunque a veces tras un suicidio no se encuentra aparente explicación, un 90 % de los suicidios se da en personas que sufren algún tipo de enfermedad mental, no siempre diagnosticada:

  • Depresión
  • Trastorno Bipolar
  • Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos
  • Trastorno de Personalidad
  • Trastorno por consumo de alcohol y otras sustancias

Mitos y realidades sobre el suicidio en adolescentes y jóvenes

  • La persona que se quiere suicidar no lo dice (¡MITO!): muchas personas avisan de una u otra forma a su entorno de sus intenciones.
  • Sólo llaman la atención (¡MITO!): un intento de suicidio es una manifestación del sufrimiento y la desesperanza de la persona.
  • Hablar del suicidio incitará a que lo haga (¡MITO!): debemos hablar del tema de forma responsable y adecuada, facilitando la búsqueda de ayuda.
  • El suicidio no se puede prevenir (¡MITO!): sí se puede. Su detección y tratamiento temprano es fundamental para evitar un desenlace fatal.

Factores de riesgo

  • Sexo: los varones mueren más por suicidio que las mujeres, aunque las mujeres son más propensas a realizar intentos de suicidio, sin llegar a consumarlos.
  • Edad: el suicidio aumenta con la edad, sobre todo a partir de los 70 años, aunque el suicidio no es una causa frecuente de muerte en ancianos, que fallecen de diversas enfermedades médicas.
  • Religión: las tasas de suicidio en creyentes y practicantes son menores frente a ateos o agnósticos.
  • Estado civil: los separados/divorciados y los viudos se suicidan más que los solteros, y éstos más que los casados.
  • Situación laboral: aumentan las tasas en desempleados, jubilados y aquellos que tienen acceso a medios letales (médicos, policías, militares).
  • Intentos previos de suicidio.
  • Antecedentes de depresión y antecedentes familiares de suicidio.
  • Enfermedad crónica dolorosa y/o incapacitante
  • Alcoholismo y otros trastornos por abuso de drogas.
  • Desesperanza, aislamiento social y sentimientos de soledad.

Señales de alerta de suicidio en adolescentes y jóvenes

Las señales de alerta nos indican que una persona estaría pensando seriamente en quitarse la vida, y que incluso lo podría estar planificando.

Podrían ser también una manera de pedir ayuda, nunca “una llamada de atención” y de que tengamos la oportunidad (tanto familia como los amigos o los profesionales de la salud mental) para intervenir y prevenir que esa persona se suicide.

Manifestaciones verbales:

  • Expresar deseo de hacerse daño o matarse.
  • Decir que no hay razones para vivir o que la vida no vale la pena.
  • Hablar de un plan de suicidio o de métodos.

Manifestaciones no verbales:

  • Cerrar asuntos pendientes: testamentos, cuentas bancarias, etc.
  • Cesión de posesiones preciadas y de valor familiar.
  • Despedirse de forma profunda y elaborada, por ejemplo, a través de cartas.

Otros signos a considerar:

  • Aislamiento social e incapacidad de ver salida a su situación.
  • Incapacidad para disfrutar, comer, dormir, tomar decisiones, etc.

¿Cómo actuar ante estas señales de alerta?

Si te das cuenta de que alguien cercano a ti está actuando de manera extraña y te parece detectar alguna de las señales de alerta, es importante responder con rapidez, hablando con la persona y buscando la ayuda y el apoyo adecuado.

Si has detectado alguna de las señales de alerta de suicido en adolescentes y jóvenes:

  • Permanece atento y actúa rápidamente.
  • Trata de mantener la calma y controla tu miedo en caso de que aparezca.
  • Interésate por saber qué le puede estar pasando, sin juzgar y siendo comprensivo.
  • No dejes sola a la persona y elimina cualquier método de suicidio al que pueda tener acceso (medicamentos, cuerdas, armas, objetos punzantes).
  • Aunque le muestres que entiendes que se encuentra en una posición difícil y frágil, transmítele que hay ayuda disponible, que no siempre se sentirá tan mal, y que con la ayuda correcta es posible manejar sus problemas y sentirse mejor en un futuro.

En caso de urgencia:

  • Valora  el riesgo verdadero de suicidio con estas 2 preguntas:
  • ¿Tiene un plan concreto?
  • ¿Tiene los medios para llevarlo a cabo? (arma, cuerda, medicamentos)
  • En caso afirmativo, existe un verdadero riesgo. No  lo dejes solo y busca ayuda.
  • Es importante que sepas que la ideación o la conducta suicida es motivo de atención psiquiátrica urgente.
  • Muchas veces sólo es necesaria una valoración y una intervención en crisis, aunque en los casos más graves será necesario un ingreso para preservar la seguridad, hacer una evaluación y elaborar un plan de tratamiento.

Cuando se está al lado de una persona que piensa en el suicidio o ha intentado suicidarse se sufre mucho.

Es muy duro estar ahí y hablar con ellos de este tema, así que si estás en esa situación no te olvides de CUIDARTE y PIDE AYUDA SI SIENTES QUE TAMBIÉN LA NECESITAS.

Desde INVESTE contamos con un equipo de profesionales cualificados capaces de ayudarte ante este tipo de situaciones, contáctanos.

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