Relación entre suicidio y enfermedad mental

El suicidio y la enfermedad mental poseen una fuerte relación. Desafortunadamente, más del 90% de las personas que se suicidan estaban padeciendo una enfermedad mental.

La enfermedad mental más relacionada con el suicidio es la depresión, pero también hay gran prevalencia en enfermedades mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el abuso de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos de personalidad.

A continuación vamos a detallar la relación existente entre el suicidio y las enfermedades mentales, para conocer más a fondo cada enfermedad mental y que les lleva a tener ideación suicida y conductas suicidas.

La depresión

La depresión es un problema de salud mental que se está convirtiendo en la segunda causa de discapacidad, después de las enfermedades cardíacas. La OMS ( Organización Mundial de la Salud) calcula que 121 millones de personas sufren depresión en la actualidad.

Y como hemos mencionado anteriormente, es la enfermedad mental más común asociada al suicido. Esto es muy alarmante. El riesgo de suicidio en personas con depresión es de aproximadamente de un 10% a un 20%, del 20% al 60% de las muertes por suicidio ocurren entre personas que padecen un trastorno del estado de ánimo, en este caso, depresión.

Hay que tener en cuenta que la depresión puede ir de leve a severa, y puede ocurrir una vez en la vida o puede ser permanente en el tiempo o puede aparecer en diferentes épocas de la vida de una persona.  Según esto, el riesgo de suicidio varía considerablemente con la depresión que padece cada persona.

 Es de gran importancia que las personas que sufren depresión lleven un tratamiento psicológico continuo para minimizar el riesgo de suicidio. Al mismo tiempo que lleven un tratamiento farmacológico ajustado.

Por último destacamos que los estados normales de dolor o tristeza tienen efectos menos profundos y duran menos tiempo que los que indican una depresión importante, y no llevan asociado un aumento del riesgo de suicidio al tratarse de estados de ánimo no patológicos.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una afección común y entre las enfermedades mentales se encuentra en segundo lugar, después de la depresión, como causa de discapacidad mundial.

El trastorno bipolar se caracteriza por la aparición de periodos de tristeza intensos (fase depresiva) y por periodos de euforia y felicidad extrema (fase maníaca o hipomaníaca). Suele iniciarse a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta. La causa parece ser un mal funcionamiento de la química cerebral. En particular de algunos neurotransmisores. Esta alteración, a menudo, se dispara por crisis vitales, uso de sustancias, periodo postparto…

Normalmente el trastorno bipolar es una  enfermedad crónica. Únicamente el 5% de las personas que lo sufren sólo van a ser víctimas de 1 o 2 episodios en su vida.

El riesgo de suicidio en personas con este trastorno es alrededor de quince veces mayor que el de la población general. El suicido ocurre, generalmente, cuando las presiones laborales, de estudio, familia o emocionales son muy grandes.

Muchas personas que padecen trastorno bipolar pueden, con un tratamiento psiquiátrico y psicológico adecuado, llevar una vida totalmente normalizada.

Sin embargo, puede que no tengan acceso o abandonen el tratamiento, y es en esos momentos cuando el riesgo de suicidio se vuelve particularmente alto. Una persona sin tratar, como media, sufrirá entre 8 y 12 episodios depresios y/o maníacos.

Suicidio y enfermedad mental

Esquizofrenia

El suicidio es la primera causa de muerte prematura entre personas con esquizofrenia, situándose entre un 10% y un 13% de suicidios consumados y un 40% de intentos de suicidio.

Solo el 16%  sufren un episodio del que se recuperan sin secuelas. Y el 40% sufren episodios durante toda su vida con un deterioro progresivo.

Las personas con esquizofrenia comparten los factores de riesgo apuntados para la población general.

Las personas con esquizofrenia necesitan ayuda y supervisión adicionales en los siguientes momentos:

 – En las primeras etapas de la enfermedad.

– En períodos en los que están en estado depresivo.

– Cuando sufren una crisis psicótica y pierden el contacto con la realidad.

 – Tras una recaída, cuando sienten que están superando el problema pero los síntomas reaparecen.

Trastornos de conducta alimentaria

Los trastornos de conducta alimentaria poseen el índice más alto de mortalidad de todas las enfermedades mentales.

Cuando una persona desarrolla un trastorno de alimentación, en ella se produce una serie de cambios de la que muchas veces no es consciente.  La persona tiene la fuerte convicción de estar gorda, muchas veces, cree que está muy gorda. Además, la ansiedad es la emoción predominante. Hay un miedo terrible, una auténtica fobia a engordar.

Esto incluye muertes por suicidio y muertes por complicaciones directas de su trastorno alimentario, es decir, por desnutrición.

Los índices más altos de suicidio aparecen en personas con bulimia que presentan comorbilidad con abuso de sustancias (54%).

Conclusión

Las personas que padecen una enfermedad mental tienen mayor riesgo de tener conductas suicidas.

Aun así, si siguen un tratamiento psicológico y farmacológico ajustado, el riesgo de suicidio disminuye considerablemente.

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