Cómo convivir con un familiar con un trastorno de conducta alimentaria (TCA)

En la actualidad, el número de casos de Trastornos de la Conducta Alimentaria ha aumentado de una forma alarmante, principalmente debido a los valores estéticos actuales y a su difusión en los Medios de Comunicación.

Las edades de mayor riesgo para padecer una enfermedad de este tipo, son de los 12 a los 24 años, principalmente de los 14 a los 18 años, debido a los cambios somáticos de la adolescencia.

Un 1% de los adolescentes padece anorexia nerviosa, mientras que un 2,4% desarrollan bulimia nerviosa.

Los comentarios de los amigos, los padres y hermanos cuando hablan de su cuerpo, lo que escuchan que dicen de ellos, constituye significativamente a formar el autoconcepto que el adolescente va a adquirir de sí mismo.

Este autoconcepto es la base para la seguridad en sí mismo, no solo en el terreno corporal, sino también en el psicológico.

Ser adolescente, como hemos visto, es uno de los factores de vulnerabilidad, ser mujer seria otro, ya que las mujeres se identifican con su realidad corporal mucho más profundamente que el hombre. Por ello le afectan más los criterios de belleza actuales y esto las hacen más vulnerables que a los hombres a este tipo de trastornos.

Fomentar la Salud familiar cuando se convive con alguien con un trastorno alimentario.

Los familiares que están a cargo del cuidado de una paciente con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) tienen un alto riesgo de padecer problemas de ansiedad y depresión.

El estrés familiar está relacionado de forma significativa con el tiempo de contacto entre el cuidador y la persona con TCA. 

La familia debe organizarse en torno al problema. Delegar es importante, es decir, que cada miembro de la familia tome un rol respecto a la persona con un trastorno de conducta alimentaria.

Compartir el problema con familia y amigos, poder dedicar tiempo para hablar el problema con otros familiares, como nos sentimos, pedir ayuda cuando la necesitemos o estemos desbordados. Es necesario estos momentos porque los cuidadores necesitan expresarse, soltar todas las emociones y sentirse apoyadas por otros familiares.

Permitir que otras personas al margen de la familia, colaboren, como podrían ser primos, abuelos, tíos…

Cuidar a tu hijo/a enferma no debe implicar descuidar al resto de tus hijos. Es cierto que hay que prestar más atención a esta persona, pero es importante que dediquemos tiempo a los demás hijos, estemos a su lado y les apoyemos en lo que necesiten. Además,  las actividades en familia ayudaran a crear un clima positivo.

Por otro lado, tener en cuenta que tu pareja es importante, reserva un tiempo para ella y delegar en otros familiares una vez por semana para tener vuestro tiempo juntos.

En el caso de haber dejado un tiempo el trabajo de lado para ocuparte plenamente en tu hijo/a , intenta poco a poco retomar  tus actividades profesionales y ocupacionales.

Por último, ten en cuenta, que si tu estado de ánimo no mejora, busca ayuda profesional. Los cuidadores de personas con un trastorno de conducta alimentaria (más si son los padres) se sienten decaídos, frustrados y en muchas ocasiones perdidos en cómo afrontar muchas situaciones con su hijo/a con esta problemática.

Trastorno alimentario

Los familiares deben evitar:

Comentarios críticos: “Es una egoísta cuando me levanto por la mañana se ha tomado toda la comida que había preparado el día anterior para la familia”

Hostilidad: evaluación negativa generalizada dirigida más hacia la persona que hacia la conducta. “Es un completo desastre, pasa de todo, no estudia, no va a clase… No la soporto”

Sobreimplicación emocional: Respuesta emocional exagerada y desproporcionada (desesperanza, autosacrificio, sobreprotección, manifestaciones emocionales frecuentes e intensas). “me está quitando la vida” “he dejado de trabajar para cuidarla” “duermo con ella para que no se dé un atracón”…

Si estas 3 conductas se repiten en el tiempo en la familia, se convierte la familia en un estresor crónico para la persona con TCA.

Pautas para convivir con un familiar con un trastorno de conducta alimentaria

  1. FOMENTAR EL CUIDADO ALIMENTARIO. INSTAURAR O RETOMAR HÁBITOS SANOS. Tres o cuatro comidas al día, alimentación variada, cantidades adecuadas, comidas en familia
  2. ELIMINAR CONDUCTAS DIRIGIDAS AL CONTROL. Permitir el acceso a todos los lugares de la casa, eliminar vigilancia.
  3. ESTABLECIMIENTO DE LÍMITES. NORMAS DE CONVIVENCIA. Responsabilidades domésticas, horarios, administración adecuada de refuerzos.
  4. RETOMAR LOS ROLES FAMILIARES.
  5. MODIFICAR  ESTILO DE COMUNICACIÓN. ELIMINAR LA COMUNICACIÓN A TRAVÉS DE LA ENFERMEDAD.
  6. Acompañarles al tratamiento psicológico, psiquiátrico y médico.
  7. Supervisar la medicación
  8. Acompañar las comidas.      
  9. Ejercer de modelos en los hábitos saludables
  10. Cuidar la salud familiar “Cuidar de una hija no significa desatenderse”.

Los tratamientos que incorporan a la familia frente a los tratamientos individuales, presentan  mejores resultados a los 6 meses de seguimiento.

Si te sientes identificado en este post, te aconsejamos que pongas en práctica estas pautas de actuación y no dudes en ponerte en contacto con nosotros si te sigues sintiendo desbordado.

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