Problemas psicológicos en adolescentes

Cuando  tenemos hijos los centros médicos se convierten en nuestra segunda casa, vacunas, otitis y un sinfín de situaciones que como padres, sobre todo si somos primerizos, suponen incertidumbre, nervios y malestar muchas veces por el desconocimiento que suponen algunas de estas situaciones.  Tenemos claro que debemos acudir al pediatra si nuestro hijo tiene otitis, pero ¿qué hacemos si nuestro hijo está siempre ansioso o triste?, ¿qué hacemos si nuestro hijo tiene comportamientos inapropiados?
La autoestima en la adolescencia es clave para el bienestar psicológico de los adolescentes. El adolescente con una buena autoestima actúa de forma independiente, aprende más eficazmente, es autosuficiente, su trabajo resulta más productivo, afronta los nuevos retos con entusiasmo y estará orgulloso de sus logros. Además, desarrolla relaciones más gratificantes, demostrando amplitud en sus sentimientos y emociones, tolerando bien la frustración y posee mayor conciencia del rumbo de su vida.
El enamoramiento y la dependencia emocional cobran vital importancia como parte esencial del desarrollo personal en la etapa de la adolescencia y de la juventud. Las vinculaciones afectivas como la amistad, el amor y las relaciones de pareja se convierten en fundamentales. El enamoramiento, la seducción, la dependencia emocional, la pasión, el desamor, los celos, los cuernos, el sexo, la idealización... son palabras que asociamos al amor y a las experiencias vitales y las enseñanzas que hemos recibido.
La ansiedad en niños y adolescentes se caracteriza por una excesiva preocupación, un malestar considerable, molestias fisiológicas y comportamientos de evitación. La ansiedad en niños y adolescentes involucra tanto temor como miedo, pero tiene mayor intensidad y persistencia que un episodio de miedo. Así, la ansiedad es una reacción vital y natural que actúa como señal de alarma y prepara a la persona para obtener un mejor rendimiento frente a una situación de amenaza y pode reaccionar con rapidez.
¿Son tus hijos adictos al móvil? En la última década, los móviles han evolucionado de forma vertiginosa; hoy en día ofrecen una amplia variedad de aplicaciones y son prácticamente iguales que un ordenador. Los adolescentes y los niños en menor medida, utilizan su móvil a diario para un sin fin de funciones (videollamadas, chatear, calculadora, despertador, para jugar, conectarse a Internet, etc.).  
La familia es el principal contexto de desarrollo humano y las relaciones que se establecen  son determinantes del bienestar de sus miembros. Así, la familia es es un verdadero sistema formado por personas que interactúan entre sí y que están sometidos a procesos de cambio y evolución. Cuando llega la adolescencia de los hijos y las hijas se produce uno de los momentos de transición más importantes del ciclo familiar y para llegar a entenderlo, se debe tener en cuenta que este periodo esta lleno de transformaciones en la vida de los adolescentes y normalmente también se producen vaivenes para sus padres.

El consumo excesivo de alcohol en adolescentes se considera un patrón de consumo de tipo intermitente caracterizado por la ingestión de elevada cantidad de alcohol en un breve espacio de tiempo. El atracón de alcohol tiene distintas consecuencias para el consumidor y su entorno según la edad del mismo, no es igual el consumo en exceso de una persona madura que de un adolescente, pues las consecuencias son mucho peores en los adolescentes. En nuestro país, el 86% de los estudiantes españoles se inicia en el consumo de alcohol antes de los 15 años de edad. 

La bulimia nerviosa es un trastorno en el que la conducta bulímica o atracones de comida es la conducta predominante. Los atracones son definidos como la ingestión de gran cantidad de comida de forma episódica, incontrolada y rápida en un corto período de tiempo. El dolor o la molestia abdominal, el vómito autoinducido, el sueño, o una interrupción social terminan con el episodio bulímico, que va seguido de sentimientos de culpabilidad, depresión o disgusto con uno mismo.
El lenguaje despectivo de los adolescentes hacia sus padres es bastante usual en los contextos familiares. Son muchos padres los que buscan ayuda para comprender y atajar la causa de los comportamientos extremos dentro de casa y de las palabras soeces y el tono despreciativo e imperativo que utilizan sus hijos hacia ellos, haciendo que se replanteen constantemente su labor como padres.
Son cada vez más los menores expuestos a violencia de género. La violencia de género es un fenómeno sumamente complejo con implicaciones múltiples  que afecta,  no sólo a las mujeres que sufren las agresiones sino también a los menores que conviven con la víctima. Estamos hablando de niños y adolescentes que presencian y/o sufren directamente la violencia que está presente en su hogares en el día a día, donde se encuentran inmersos en situaciones de opresión y control y tienen una relación basada en el abuso de poder y sobre todo en la desigualdad dentro de sus hogares.