Psicología Infantil

En esta época del año donde reina el amor y la felicidad nos encontramos con un gran problema para nuestros bolsillos y para nuestra salud mental, la búsqueda de los regalos de nuestros hijos. ¿Qué elijo?, ¿Cuántos regalos compro?, ¿Estoy escogiendo bien? Todas estas preguntas nos persiguen este mes y, esta complicada situación nos lleva a lidiar entre las peticiones de nuestros hijos y la educación y valores que, como padres, queremos dar a nuestros hijos. 

La sobreprotección en los menores

La sobreprotección es el exceso de protección hacia los hijos por parte de los padres. Proteger a nuestros hijos es un aspecto vital, sobreprotegerlos es un error. Es importante destacar que la diferencia entre proteger y sobreproteger es el exceso. La sobreprotección va más allá de cuidar a los hijos, la sobreprotección implica pensar, tomar decisiones y solucionar todos los problemas de los hijos.
Cuando  tenemos hijos los centros médicos se convierten en nuestra segunda casa, vacunas, otitis y un sinfín de situaciones que como padres, sobre todo si somos primerizos, suponen incertidumbre, nervios y malestar muchas veces por el desconocimiento que suponen algunas de estas situaciones.  Tenemos claro que debemos acudir al pediatra si nuestro hijo tiene otitis, pero ¿qué hacemos si nuestro hijo está siempre ansioso o triste?, ¿qué hacemos si nuestro hijo tiene comportamientos inapropiados?
El sueño de mala calidad puede afectar al desarrollo emocional, social, cognitivo y físico de los niños.  Los  padres dedicamos parte de nuestro tiempo a enseñar a nuestros hijos hábitos de higiene personal, es por eso que no debería resultarnos extraño el término “higiene del sueño”, si consideramos oportuno enseñar a nuestros hijos a ducharse o lavarse los dientes, también debemos enseñarles pautas que favorezcan el sueño, de forma que este tiempo de descanso sea óptimo. 
Uno de los principales problemas que tiene los padres en la actualidad tiene que ver con la educación de los hijos. El objetivo principal de la educación de los hijos es consolidar las conductas positivas y suprimir las conductas negativas. En general, los padres, piensan y hacen  uso del castigo como un buen recurso para suprimir las conductas negativas pero, desde la psicología se ha demostrado que el castigo es efectivo en pocos casos y, para que lo sea, tiene que imponerse lo más cercano posible a la conducta negativa y por un periodo de tiempo corto, es lo que se llama acción contingente  a la conducta que queremos castigar.
El autismo es un trastorno del desarrollo de base neurobiológico cuyos déficits nucleares se observan en la comunicación y la interacción social, acompañados de intereses repetitivos o limitados.En ausencia de marcadores biológicos, hasta la actualidad el diagnóstico de autismo ha quedado limitado a un diagnóstico clínico, basado en los comportamientos observados, en la historia de desarrollo y en el perfil psicológico del sujeto.

¿Qué piensas sobre tu hijo?

Tener creencias erróneas sobre los hijos es muy común en los padres. En muchas ocasiones, tener ciertas creencias sobre los hijos van a mantener o a empeorar el problema presente del menor. Ya sea problemas de conducta, desobediencia, rabietas, problemas en el ámbito escolar o social, baja autoestima o ansiedad, entre otros, es necesario trabajar con los padres las creencias erróneas que puedan tener. 

Las peleas entre hermanos son habituales en todas las casas desde el instante en que nace el menor de ellos, y desde esos primeros momentos tienen que aprender a compartir no solo sus juguetes, sus cosas, los libros, la ropa cuando son algo mayores, sino algo mucho más importante y menos tangible, la atención de sus padres. 
Existe gran cantidad de juegos de tablets para potenciar los déficits de los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad). En esencia el TDAH es un Trastorno de Déficit de la Función Ejecutiva (TDFE) y son siete las funciones ejecutivas que se desarrollan con el tiempo, en general de forma cronológica, y que en las personas con TDAH están deterioradas. 
La ansiedad en niños y adolescentes se caracteriza por una excesiva preocupación, un malestar considerable, molestias fisiológicas y comportamientos de evitación. La ansiedad en niños y adolescentes involucra tanto temor como miedo, pero tiene mayor intensidad y persistencia que un episodio de miedo. Así, la ansiedad es una reacción vital y natural que actúa como señal de alarma y prepara a la persona para obtener un mejor rendimiento frente a una situación de amenaza y pode reaccionar con rapidez.