Psicología Infantil

La RAE define motivación como el  conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona. En otras palabras, es la determinación que tenemos a la hora de alcanzar un objetivo o de realizar determinadas acciones. Si tenemos en cuenta esta definición podemos ver que la motivación, en este caso de los niños y adolescentes, va a depender de ellos mismos pero también de factores externos y estos factores externos podemos ser los adultos que compartimos tiempo con ellos.
El confinamiento llega a su fin este fin de semana para los más pequeños de la casa. Y es que se lo merecen porque nos han dado una lección a todos. Han encajado muy bien la situación, han aprendido en tiempo récord a toser sobre el codo, a lavarse las manos frecuentemente y a ser conscientes de la importancia de quedarse en casa, incluso muchos niños han rechistado a sus padres para que no salgan más de lo necesario. 
En esta época del año donde reina el amor y la felicidad nos encontramos con un gran problema para nuestros bolsillos y para nuestra salud mental, la búsqueda de los regalos de nuestros hijos. ¿Qué elijo?, ¿Cuántos regalos compro?, ¿Estoy escogiendo bien? Todas estas preguntas nos persiguen este mes y, esta complicada situación nos lleva a lidiar entre las peticiones de nuestros hijos y la educación y valores que, como padres, queremos dar a nuestros hijos. 

La sobreprotección en los menores

La sobreprotección es el exceso de protección hacia los hijos por parte de los padres. Proteger a nuestros hijos es un aspecto vital, sobreprotegerlos es un error. Es importante destacar que la diferencia entre proteger y sobreproteger es el exceso. La sobreprotección va más allá de cuidar a los hijos, la sobreprotección implica pensar, tomar decisiones y solucionar todos los problemas de los hijos.
Cuando  tenemos hijos los centros médicos se convierten en nuestra segunda casa, vacunas, otitis y un sinfín de situaciones que como padres, sobre todo si somos primerizos, suponen incertidumbre, nervios y malestar muchas veces por el desconocimiento que suponen algunas de estas situaciones.  Tenemos claro que debemos acudir al pediatra si nuestro hijo tiene otitis, pero ¿qué hacemos si nuestro hijo está siempre ansioso o triste?, ¿qué hacemos si nuestro hijo tiene comportamientos inapropiados?
El sueño de mala calidad puede afectar al desarrollo emocional, social, cognitivo y físico de los niños.  Los  padres dedicamos parte de nuestro tiempo a enseñar a nuestros hijos hábitos de higiene personal, es por eso que no debería resultarnos extraño el término “higiene del sueño”, si consideramos oportuno enseñar a nuestros hijos a ducharse o lavarse los dientes, también debemos enseñarles pautas que favorezcan el sueño, de forma que este tiempo de descanso sea óptimo. 
Uno de los principales problemas que tiene los padres en la actualidad tiene que ver con la educación de los hijos. El objetivo principal de la educación de los hijos es consolidar las conductas positivas y suprimir las conductas negativas. En general, los padres, piensan y hacen  uso del castigo como un buen recurso para suprimir las conductas negativas pero, desde la psicología se ha demostrado que el castigo es efectivo en pocos casos y, para que lo sea, tiene que imponerse lo más cercano posible a la conducta negativa y por un periodo de tiempo corto, es lo que se llama acción contingente  a la conducta que queremos castigar.
El autismo es un trastorno del desarrollo de base neurobiológico cuyos déficits nucleares se observan en la comunicación y la interacción social, acompañados de intereses repetitivos o limitados.En ausencia de marcadores biológicos, hasta la actualidad el diagnóstico de autismo ha quedado limitado a un diagnóstico clínico, basado en los comportamientos observados, en la historia de desarrollo y en el perfil psicológico del sujeto.

¿Qué piensas sobre tu hijo?

Tener creencias erróneas sobre los hijos es muy común en los padres. En muchas ocasiones, tener ciertas creencias sobre los hijos van a mantener o a empeorar el problema presente del menor. Ya sea problemas de conducta, desobediencia, rabietas, problemas en el ámbito escolar o social, baja autoestima o ansiedad, entre otros, es necesario trabajar con los padres las creencias erróneas que puedan tener. 

Las peleas entre hermanos son habituales en todas las casas desde el instante en que nace el menor de ellos, y desde esos primeros momentos tienen que aprender a compartir no solo sus juguetes, sus cosas, los libros, la ropa cuando son algo mayores, sino algo mucho más importante y menos tangible, la atención de sus padres.