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Ser asertivo es tener una actitud de autoafirmación y defensa de nuestro derechos personales, que incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, en forma adecuada; respetando al mismo tiempo, los de los demás. Es un comportamiento comunicacional en el que la persona ni agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos. 
El coordinador de parentalidad es una figura profesional del ámbito de la salud mental y con formación jurídica que se encarga de realizar una intervención centrada en la resolución de disputas de padres divorciados o separados con hijos que se encuentran en riesgo, producido por la exposición a los conflictos presentes entre sus padres, inmersos en el proceso de divorcio.
¿Son tus hijos adictos al móvil? En la última década, los móviles han evolucionado de forma vertiginosa; hoy en día ofrecen una amplia variedad de aplicaciones y son prácticamente iguales que un ordenador. Los adolescentes y los niños en menor medida, utilizan su móvil a diario para un sin fin de funciones (videollamadas, chatear, calculadora, despertador, para jugar, conectarse a Internet, etc.).  
La orientación sexual se refiere a la atracción afectiva y sexual que las personas sentimos por otras personas. La orientación sexual se manifiesta como un sentimiento profundo y esencial, es una vivencia muy estable en la mayoría de las personas, y que una vez que se establece suele mantenerse constante a lo largo de la vida. Es importante que quede claro que la orientación sexual no se transmite de padres a hijos.
Son cada vez más los menores expuestos a violencia de género. La violencia de género es un fenómeno sumamente complejo con implicaciones múltiples  que afecta,  no sólo a las mujeres que sufren las agresiones sino también a los menores que conviven con la víctima. Estamos hablando de niños y adolescentes que presencian y/o sufren directamente la violencia que está presente en su hogares en el día a día, donde se encuentran inmersos en situaciones de opresión y control y tienen una relación basada en el abuso de poder y sobre todo en la desigualdad dentro de sus hogares. 
No  todo los niños con TDAH son iguales. Los expertos que trabajan con niños con trastornos por déficit de atención disponen de distintos nombres para diferentes tipos de déficit de atención e hiperactividad, en función de cuáles sean los problemas más marcados en cada niño o niña. Por este motivo, algunos tienen TDA (Trastorno por déficit de atención) mientras que otros tienen TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Sencillamente, presentan problemas distintos. 
La mayoría de los niños dedican su tiempo libre a ver la televisión, dibujos en el caso de los más pequeños y series y programas de entretenimiento en preadolescentes y adolescentes. Muchos niños se quedan enganchados a los dibujos y parece que ni estén en casa. Esto se debe a que los dibujos son estimulantes en sí mismos, es decir, están llenos de colores vivos, canciones pegadizas... que hacen que rápidamente atraigan la atención visual de los niños. Todo esto facilita el proceso de atención sostenida del niño, así no necesita realizar gran esfuerzo cognitivo para poder seguir el hilo de los dibujos.
Sobreproteger a los niños engloba todas las acciones encaminadas a cobijar y garantizar su crecimiento, salvaguardándolo de los posibles riesgos a los que los niños puedan estar expuestos con el fin de que sean inmunes a todo tipo de sufrimiento. La sobreprotección se produce cuando los padres no dejan crecer a sus hijos ni dejan que desarrollen su propia autonomía.
El trastorno negativista desafiante consiste en un patrón de conductas  hostiles, desafiantes y negativistas por parte del niño o del adolescente dirigidas en la mayoría de las ocasiones hacia sus figuras de autoridad, es decir, hacia sus padres, cuidadores principales o abuelos; dándose antes de los 8 años y no más tarde de la adolescencia.  Los niños con trastorno negativista desafiante son desobedientes, irritables, vengativos y muy difíciles, aunque no son extremadamente agresivos ni suelen violar realmente los derechos de los demás, como ocurre por ejemplo en el Trastorno disocialSe caracterizan principalmente por tener muchas rabietas, mostrar desobediencia y enfados diarios, discutiendo con los adultos cuando algo no les parece bien o no es de su agrado y cuando no quieren cumplir órdenes.