CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE TU HIJO.

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CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE TU HIJO.

¿Qué piensas sobre tu hijo?

Tener creencias erróneas sobre los hijos es muy común en los padres. En muchas ocasiones, tener ciertas creencias sobre los hijos van a mantener o a empeorar el problema presente del menor. Ya sea problemas de conducta, desobediencia, rabietas, problemas en el ámbito escolar o social, baja autoestima o ansiedad, entre otros, es necesario trabajar con los padres las creencias erróneas que puedan tener. 

Las ideas erróneas más frecuentes que tienen los padres sobre la educación y sobre los propios hijos son:

  • La Idea de la infalibilidad del niño: hay padres muy frustrados porque su hijo no hace bien lo que para ellos es fundamental, en mayor medida, lo académico y lo deportivo. Piensan que sus hijos deben ser competentes en los aspectos que ellos consideran más importante. Así, cuando los hijos no son capaces de alcanzar los objetivos de los padres ( por ejemplo fracasan en el fútbol porque no les gusta o no se le de bien), los padres se sienten fracasados por no tener un hijo que sea bueno en esos aspectos, así presionan mucho a sus hijos para que logren lo que ellos quieren. Y es más, los padres no suelen reforzar otros aspectos que si cumplen los niños, igual de importantes, como podría ser obedecer en las tareas de casa y ser buen compañero en el colegio.

 

  • Expectativas absolutas: la idea del deber. Muchos padres piensan que los niños deberían comportarse de una determinada forma. Tienen una creencia de que los hijos tienen unas obligaciones que deben cumplir y  si no lo hacen están fallando a los padres y a ellos mismos. Esa obligación es más una expectativa del padre, un deseo que tiene el padre sobre su hijo. Los padres en muchas situaciones no refuerzan todas la conductas de sus hijos que las consideran obligaciones, porque piensan que deben hacerlo si o sí.  Se trata de que los padres entiendan que tienen que ponerse objetivos y que sus hijos lo cumplan, hay que enseñárselo e ir reforzando progresivamente.

 

  • La idea de: “es saludable y educativo el enfado”.  Muchas veces se les enseña a los hijos que solo se cumplen las normas cuando los padres se enfadan, creen que para conseguir algo de sus hijos tienen que acabar enfadándose para que así los hijos se sientan culpables y cambien su conducta. En estos casos, los hijos han aprendido que hay que portarse bien cuando ya vean a los padres muy enfadados. Esto a largo plazo hace que los padres piensen y se sientan que son culpables de todo lo que hacen mal sus hijos.

 

  • La idea de: “el niño es culpable y debe ser castigado”. Esta es la idea de muchos padres de que la mejor técnica educativa es el castigo cuando los hijos no obedecen o se portan mal. No se trata de culpas, se trataría más de responsabilidad y nunca el castigo es la mejor forma de que cambie determinadas conductas. El castigo solo se usaría cuando las conductas del niño son peligrosas, pero nunca debería ser la primera técnica de elección de los padres. Lo mejor en lugar de aplicar el castigo sería enseñar a los hijos cual es la conducta adecuada que debe realizar.

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Estas creencias si se instalan en los padres acaban produciendo sentimientos de rechazo y de culpa hacia sus hijos. Lo ideal sería trabajar para cambiar las ideas erróneas que muchos padres tienen sobre sus hijos con el fin de que cambie la conducta inadecuado del hijo y de que desaparezcan en los padres esos sentimientos mencionados.