ENAMORAMIENTO Y DEPENDENCIA EMOCIONAL EN LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD

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ENAMORAMIENTO Y DEPENDENCIA EMOCIONAL EN LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD

El enamoramiento y la dependencia emocional cobran vital importancia como parte esencial del desarrollo personal en la etapa de la adolescencia y de la juventud. Las vinculaciones afectivas como la amistad, el amor y las relaciones de pareja se convierten en fundamentales. El enamoramiento, la seducción, la dependencia emocional, la pasión, el desamor, los celos, los cuernos, el sexo, la idealización… son palabras que asociamos al amor y a las experiencias vitales y las enseñanzas que hemos recibido.

EL ENAMORAMIENTO

 

En cada persona el enamoramiento aparece desde circunstancias muy diversas; sin embargo, constituye una experiencia cuyas características fundamentales, a nivel de sentimientos, pensamientos y conductas son compartidas por la mayor parte de quienes se enamoran, independientemente de su edad y de su orientación sexual.

El enamoramiento constituye una etapa del proceso amoroso con sus propias características. Es un estado emocional en el que se experimenta intensa alegría cuando nos sentimos muy atraídos o atraídas por una persona a la que idealizamos y le asignamos una serie de características, que en muchas ocasiones son sobrevaloradas. 

Es muy probable que durante el enamoramiento en la adolescencia y en la juventud no se vea realmente a la persona tal y como es sino que, más bien, sólo se destacan aquellas cualidades que los adolescentes y los jóvenes desean ver o que creen que la otra persona tiene, convirtiéndola en alguien especial con quien siempre han soñado.

En general, las personas tendemos a enamorarnos de personas parecidas en valores y en las percibimos cosas en común y que dice mucho de nosotras mismas, pero que suponen una verdadera aportación o novedad respecto a la situación actual que vivimos. La persona de la que nos enamoramos, además de tener elementos comunes con nosotras y nosotros representa y posee aquello que, fundamentalmente, necesitamos en ese momento para  para mejorar, crecer o avanzar como personas.
Durante el enamoramiento, el sentimiento más destacable es la necesidad de búsqueda de acercamiento y de proximidad con la otra persona. Surgen grandes deseos de conocer, de estar con la otra persona y de reciprocidad que generan, a su vez, un sinfín de sentimientos positivos y negativos, de tal manera que, ante cualquier indicio de ser correspondida, la persona enamorada experimenta alegría, euforia, felicidad…. sintiéndose ilusionada y feliz. En cambio,  el vacío, la tristeza,
el malestar… aparecen cuando se recibe la indiferencia o no correspondencia por parte de la persona de la que te enamoras, sintiéndose frustrada.

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LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

En la adolescencia y la juventud, la dependencia emocional puede convertirse en un vínculo de unión que puede condicionar la vida de pareja de cualquier persona. Por lo tanto, en estos periodos del ciclo vital donde el fenómeno del enamoramiento emerge tan intensamente, hay que prestar especial atención a las relaciones menos saludables que se crean a través, sobre todo, del componente de idealización.

Será muy importante que durante estas etapas, los adolescentes y los jóvenes tomen conciencia de la forma de vincularse afectivamente y de los estilos educativos que normalizan estas relaciones. Es más común en las chicas que les lleve mucho más tiempo y trabajo personal no depender emocionalmente de la persona que se ha enamorado.

 

¿COMO SON LOS ADOLESCENTES O JÓVENES EMOCIONALMENTE DEPENDIENTES?

 

  •  Sólo está feliz si quienes le rodean (familia, amistades, compañeros de clase…) lo están con el o ella, sólo entonces siente que merece la pena.
  • Antepone las necesidades y deseos de las demás a las suyas propias. Dice “si” cuando quiere decir “no”.
  • No trabaja por incrementar su autoestima porque considera que son los demás quienes se la dan y de esta forma, buscará desesperadamente la opinión de las demás personas.
  • Vive el amor como “enganche”, sumisión e idolatría hacia la otra persona y no como un intercambio recíproco de afecto.
  • Sobrevalora lo que la pareja significa, la idea romántica de la media naranja,  con lo que la pérdida de esa persona se convierte en la perdida de uno mismo. “Sin ti no soy nada”, por lo que tendré que mantener la relación a toda costa.
  • Temen permanentemente hacer o decir algo que pueda molestar a alguien y evita los desacuerdos por miedo a que le rechacen.
  •  Se entrega a la otra persona desde el sacrificio, teme ser abandonada o rechazada.
  • En su relación con la sexualidad, pueden convertirse en el objeto de uso por parte de sus parejas, no siempre por deseo personal, sino más bien, por miedo a perderla. Además, las relaciones sexuales son percibidas como un medio para satisfacer a la pareja dejando en segundo lugar la gratificación personal. Así, el sexo es asumido como una vía para conseguir el amor del otro.
  • Se apega a alguien a quien idealiza (de ahí la facilidad para llegar del enamoramiento a la dependencia)
  • Se siente atraída por relaciones difíciles y llenas de dificultades; y para suplir su deficiente autoestima, se “engancha” a chicos conflictivos que aparentan seguridad en sí mismos, aunque sólo sea de fachada.

 

Por todo esto es importante que los adolescentes y los jóvenes aprendan a saber, conocer, sentir como desean ser amadas o amados, y reflexionar sobre la forma en que se vinculan a las demás personas, ya sea en relaciones de pareja como en otro tipo de relaciones interpersonales (amistad, familia , estudios…).

Y es que el amor fomenta la autonomía y la libertad de ambos miembros de la pareja, en cambio, una relación dependiente, hace todo lo contrario.