ORIENTACIÓN SEXUAL: LA TRANSEXUALIDAD EN ADOLESCENTES

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ORIENTACIÓN SEXUAL: LA TRANSEXUALIDAD EN ADOLESCENTES

La orientación sexual se refiere a la atracción afectiva y sexual que las personas sentimos por otras personas. La orientación sexual se manifiesta como un sentimiento profundo y esencial, es una vivencia muy estable en la mayoría de las personas, y que una vez que se establece suele mantenerse constante a lo largo de la vida. Es importante que quede claro que la orientación sexual no se transmite de padres a hijos.

Las orientaciones sexuales serían: la orientación sexual heterosexual, es decir, sentir atracción, deseo y/o enamoramiento hacia las personas del otro sexo; la orientación homosexual se refiere a sentir atracción, deseo y/o enamoramiento hacia las personas del mismo sexo. Y por último la orientación sexual bisexual significa sentir atracción, deseo y/o enamoramiento hacia personas de ambos sexos. La homosexualidad y la heterosexualidad forman parte de nuestra sexualidad. Se puede decir que es tan natural para una persona el ser heterosexual como lo es para otra el ser homosexual.

 

Todas las personas empezamos a gestar nuestra orientación sexual en la infancia y la desarrollamos fundamentalmente en la adolescencia, es en esta etapa de nuestra vida cuando la mayoría de las personas tomamos conciencia de hacia donde se dirige nuestro deseo sexual. Sin embargo, hay también quien descubre su orientación sexual homosexual o bisexual en la edad adulta.
El proceso de construcción de la orientación sexual es muy similar en heterosexuales y homosexuales; el deseo, la atracción, el
enamoramiento, el placer sexual… es el mismo para heterosexuales y homosexuales. Sin embargo,todavía a día de hoy,  a pesar de que el proceso de construcción de la orientación sexual es el mismo,  no lo es el proceso de aceptación de ésta orientación. Ante esto, cuando algún  adolescente empieza a intuir una atracción homosexual tiende a ocultarla por miedo al desprecio y la discriminación. Así, algunos adolescentes viven el descubrimiento de su homosexualidad con sentimientos de angustia, soledad y temor, y es muy común que no tengan con quien hablarlo. El enamoramiento, el deseo, el amor… les llena de alegría, pero lo que sienten en su interior carece de referente positivo en la información que reciben de su familia, amigos, escuela… dónde, en general, se presupone y espera que sean heterosexuales. Por lo tanto, el conflicto interno que sólo viven los jóvenes gays y las jóvenes lesbianas existe todavía (aunque en menor medida que décadas anteriores), y así seguirá existiendo en la medida en que la homofobia y el heterocentrismo se sigan manteniendo. De ahí que su evolución no pueda ser igual que la de los jóvenes heterosexuales.


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LA TRANSEXUALIDAD

A menudo,  se confunde la homosexualidad, la transexualidad y el travestismo, cuando son tres realidades que hay que aprender a distinguir. Esta confusión existe porque no se tiene clara la diferencia entre sexo biológico, identidad de género, orientación sexual y conducta sexual. A continuación detallamos cada término:

– El  sexo biológico hace referencia a los atributos fisiológicos que definen el sexo masculino y el femenino.
– La identidad de género es  la sensación interna de identificación o falta de identificación que una persona tiene en relación a su sexo biológico. Aquí debemos situar la transexualidad.
– La orientación sexual, como sabemos, se refiere a la atracción sexual y sentimental que sentimos por otras personas del sexo contrario o de nuestro mismo sexo: homosexual, heterosexual o bisexual.
– La conducta sexual hace referencia a los episodios de carácter sexual en la vida de una persona.

 

La Transexualidad se refiere al hecho de que  el sexo biológico de una persona no se corresponde con el psicológico, es decir, con el que esa persona se identifica. La Transexualidad es el deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al genéticamente establecido y asumir el correspondiente rol y de recurrir si es necesario a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta discordancia entre la mente y el cuerpo. Por ejemplo, la transexualidad masculina ocurre cuando teniendo un sexo físico femenino, el género percibido por uno mismo es el de hombre; y la transexualidad femenina ocurre cuando teniendo un sexo físico masculino, la persona se percibe y se siente mujer. Este hecho hace que las personas transexuales tengan un gran sufrimiento continuo en su día a día por verse con un aspecto físico que consideran ajeno, extraño e incorrecto, como si la naturaleza les hubiera jugado una mala pasada.

Desde el punto de vista psicológico no se considera la transexualidad como una alteración psiquiátrica, no se trata pues de un trastorno mental en cuanto que no altera las funciones que determinan la capacidad de una persona para obrar y decidir por sí misma. Según el sistema de clasificación de los criterios diagnósticos (DSM-5) la transexualidad ya no se considera un Trastorno de Identidad de Género, sino que ahora se le denomina Disforia de Género, caracterizada por una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y sus caracteres sexuales primarios o secundarios, un fuerte deseo por desprenderse de los caracteres sexuales propios primarios o secundarios y deseo por pertenecer al otro sexo, ser tratado como del otro sexo y por poseer los caracteres sexuales del otro sexo.
DIFERENCIA ENTRE HOMOSEXUALIDAD Y TRANSEXUALIDAD

La homosexualidad se diferencia de la transexualidad en que la persona homosexual no se siente perteneciente al otro sexo biológico, en este sentido, una lesbiana se percibe como mujer y un gay como hombre. Por otro lado, una persona transexual no tiene por qué ser necesariamente heterosexual, puede ser gay o lesbiana, y el hecho de que se someta a una operación de reasignación genital no le cambiará su orientación sexual. Así, un transexual masculino que sienta atracción hacia los hombres seguirá sintiendo este deseo homosexual a pesar de la operación.
La transexualidad se diferencia del travestismo (vestirse de manera opuesta al género al que una persona se adscribe) en que los travestidos sí tienen una identidad sexual acorde a su sexo biológico. Quienes practican el travestismo tienen como objetivo la consecución de una fantasía o la estimulación erótica. Una persona transexual puede ser o no travestí, pero lo importante es comprender que una cosa no incluye necesariamente la otra.

 

LA IMPORTANCIA DE UNA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA 
El objetivo principal de la terapia psicológica es lograr un bienestar psicológico duradero con su género, para maximizar la adaptación psicológica y la autorrealización. En la actualidad está clínicamente comprobado que la terapia más válida para estos pacientes es la reasignación sexual hacia el sexo deseado. Para ello, es importante que durante todo el proceso de valoración, diagnóstico y durante todas las etapas de la evolución de género, el adolescente transexual reciba apoyo psicológico para ir superando con éxito todo el proceso.