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La depresión  es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza profunda y pérdida de interés general por las cosas de forma mantenida. Además suele asociarse a otros síntomas psicológicos, físicos y del comportamiento. Afecta a cómo se valora uno a sí mismo, es decir, a la autoestima y la forma en que uno piensa.
Ser asertivo es tener una actitud de autoafirmación y defensa de nuestro derechos personales, que incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, en forma adecuada; respetando al mismo tiempo, los de los demás. Es un comportamiento comunicacional en el que la persona ni agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos. 

¿Qué piensas sobre tu hijo?

Tener creencias erróneas sobre los hijos es muy común en los padres. En muchas ocasiones, tener ciertas creencias sobre los hijos van a mantener o a empeorar el problema presente del menor. Ya sea problemas de conducta, desobediencia, rabietas, problemas en el ámbito escolar o social, baja autoestima o ansiedad, entre otros, es necesario trabajar con los padres las creencias erróneas que puedan tener. 

La autoestima en la adolescencia es clave para el bienestar psicológico de los adolescentes. El adolescente con una buena autoestima actúa de forma independiente, aprende más eficazmente, es autosuficiente, su trabajo resulta más productivo, afronta los nuevos retos con entusiasmo y estará orgulloso de sus logros. Además, desarrolla relaciones más gratificantes, demostrando amplitud en sus sentimientos y emociones, tolerando bien la frustración y posee mayor conciencia del rumbo de su vida.
El enamoramiento y la dependencia emocional cobran vital importancia como parte esencial del desarrollo personal en la etapa de la adolescencia y de la juventud. Las vinculaciones afectivas como la amistad, el amor y las relaciones de pareja se convierten en fundamentales. El enamoramiento, la seducción, la dependencia emocional, la pasión, el desamor, los celos, los cuernos, el sexo, la idealización... son palabras que asociamos al amor y a las experiencias vitales y las enseñanzas que hemos recibido.
La bulimia nerviosa es un trastorno en el que la conducta bulímica o atracones de comida es la conducta predominante. Los atracones son definidos como la ingestión de gran cantidad de comida de forma episódica, incontrolada y rápida en un corto período de tiempo. El dolor o la molestia abdominal, el vómito autoinducido, el sueño, o una interrupción social terminan con el episodio bulímico, que va seguido de sentimientos de culpabilidad, depresión o disgusto con uno mismo.
No  todo los niños con TDAH son iguales. Los expertos que trabajan con niños con trastornos por déficit de atención disponen de distintos nombres para diferentes tipos de déficit de atención e hiperactividad, en función de cuáles sean los problemas más marcados en cada niño o niña. Por este motivo, algunos tienen TDA (Trastorno por déficit de atención) mientras que otros tienen TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Sencillamente, presentan problemas distintos. 
En la actualidad, las separaciones y los divorcios están a la orden del día; de hecho, el porcentaje de divorcios se ha duplicado en la última década. En España se producen casi siete rupturas por cada diez matrimonio, y esto, inevitablemente, afecta a los hijos. La situación de una ruptura sentimental la mayoría de las veces supone un shock emocional para los padres además de que cargan con el miedo de cómo afectará la nueva situación familiar a sus hijos. 
El trastorno por atracón se caracteriza por ingerir una cantidad de alimentos en un periodo de tiempo determinado que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias similares. En la adolescencia los casos de trastornos de conducta alimentaria han aumentado un 40% en los últimos años. Es la 3ª enfermedad crónica más frecuente en adolescentes femeninas y el 90% de los casos tienen su inicio en la adolescencia.
Profesionales de la Psicología han dado diferentes respuestas a esta pregunta a lo largo de los años. Antes de los años 90 no se tenía muy claro la existencia de la depresión en la infancia, pero actualmente esto ha cambiado. La evidencia acumulada de muchas investigaciones y estudios sobre la depresión infantil en los últimos años afirma de la existencia de trastornos afectivos infantiles. Entre un 1 y 3% de los niños sufre una depresión, siendo más frecuente en preadolescentes.