tolerancia a la frustración Tag

El TDAH  (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es un trastorno de inicio en la infancia, que presenta un patrón persistente de conductas de desatención, exceso de actividad y dificultad de controlar los impulsos o impulsividad. Es uno de los trastornos más estudiados en psicopatología infantil, donde principalmente se partió de un enfoque médico para aparecer posteriormente aproximaciones conductuales, neuro-cognitivas, genéticas y sociales que han enriquecido la comprensión de este polifacético problema.
No  todo los niños con TDAH son iguales. Los expertos que trabajan con niños con trastornos por déficit de atención disponen de distintos nombres para diferentes tipos de déficit de atención e hiperactividad, en función de cuáles sean los problemas más marcados en cada niño o niña. Por este motivo, algunos tienen TDA (Trastorno por déficit de atención) mientras que otros tienen TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Sencillamente, presentan problemas distintos. 
La tolerancia a la frustración es la habilidad para manejar con inteligencia la situación cuando no conseguimos aquello que queremos. Significa respetar y aguantar algo que no queremos o que no entendemos, además de aceptar lo que no se ha deseado; por eso tolerar la frustración es parte de nuestra inteligencia. Así, de una experiencia frustrante se puede salir empoderado y fortalecido, o por el contrario, desesperado o colérico. Son muchos niños los que no tienen esta habilidad de aprender a autocontrolarse cuando las cosas no salen como ellos esperaban o no consiguen lo que quieren.