APRENDER A CONVIVIR CON EL TRASTORNO BIPOLAR

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APRENDER A CONVIVIR CON EL TRASTORNO BIPOLAR

¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo. La persona que sufre un trastorno bipolar pierde el control sobre su estado de ánimo y éste tiende a describir oscilaciones más o menos bruscas, que van desde la euforia patológica –llamada manía– a la depresión. El trastorno bipolar es una enfermedad crónica, episódica y recurrente, en cuyo tratamiento los fármacos resultan imprescindibles, aunque en la mayoría de las ocasiones sea necesario complementarlo con una intervención psicológica adecuada.

¿Es una enfermedad frecuente?

Desde luego. El trastorno bipolar es una enfermedad mucho más frecuente que otras que son mucho más conocidas por la gente, como la diabetes. Incluyendo las formas menos graves, cerca de un 4% de la población mundial sufre un trastorno bipolar.

¿A qué edad aparece el trastorno bipolar?

Puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque característicamente se inicia entre los 15 y los 25 años. Existen casos de trastorno bipolar en la infancia. En estos bipolares infantiles –contrariamente a lo que mucha gente cree – sigue siendo imprescindible el tratamiento farmacológico y, evidentemente, es vital la colaboración de los padres. El trastorno bipolar, aunque de forma menos frecuente, puede aparecer también en edades avanzadas, aunque en estos casos es común que otra enfermedad médica actúe como precipitante.

¿Cuál es la causa de esta enfermedad?

La causa es esencialmente biológica, y genética en su origen. Nuestras emociones vienen reguladas desde el sistema límbico –o cerebro emocional –, y éste es el encargado de que nuestro ánimo sea regular, estable y acorde a las circunstancias. Evidentemente, este humor será más o menos estable aunque con fluctuaciones derivadas de distintos aspectos que incluyen nuestra salud física, nuestro descanso, los acontecimientos que nos suceden, etc. Sin embargo, las personas que padecen un trastorno bipolar sufren un mal funcionamiento de este sistema límbico, con lo que el estado de ánimo sufre bruscas alteraciones sin que medie necesariamente ningún problema personal, laboral, familiar o social que las justifique.

¿No existen causas psicológicas?

La causa del trastorno bipolar es siempre biológica. Si bien, los factores psicológicos juegan un papel importantísimo, pero como desencadenantes, es decir, actuando como gatillo que dispara un episodio. Factores psicológicos como el estrés o los acontecimientos vitales negativos pueden desencadenar un episodio maníaco o depresivo en una persona que tenga una serie de condiciones biológicas que le predispongan a la enfermedad bipolar.

¿Existen otro tipo de desencadenantes?

Hay varias situaciones que pueden provocar la aparición de un nuevo episodio. El primer factor de riesgo es dejar de tomar la medicación. Aunque pueda parecer sorprendente, casi la mitad de las personas que padecen un trastorno bipolar no toman correctamente la medicación prescrita por su psiquiatra, lo que facilita la aparición de nuevos episodios y un empeoramiento progresivo del curso de la enfermedad. Otro desencadenante muy común es el consumo de alcohol y otros tóxicos –cannabis, cocaína, drogas de diseño – y el abuso de café. Un descanso nocturno insuficiente puede también desencadenar un episodio.

Si esta es una enfermedad tan biológica, ¿qué papel juega mi voluntad?

Su voluntad no juega en absoluto ningún papel para decidir si usted padece o no una enfermedad, y esto incluye el trastorno bipolar. En este sentido es muy importante subrayar que nadie tiene la culpa de padece un trastorno bipolar: ni el que lo padece ni su familia. Insistimos en ello, dado que, todavía hoy, determinadas escuelas carentes de base científica postulan que en la base de todo trastorno mental se encuentra un trauma infantil, un problema de relación con los padres o un problema de crecimiento personal. Ello ha culpabilizado a muchas personas que padecen un trastorno bipolar, llevándoles a padecer un doble problema: el propio trastorno bipolar y la culpa por padecerlo. Repetimos: ni usted, ni su familia, ni su entorno, ni su educación tienen la culpa de su enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?

El trastorno bipolar funciona por episodios o fases. Básicamente existen dos tipos de fases: las fases depresivas y las fases maníacas. Algunos pacientes presentan una eutimia perfecta entre episodios, es decir, no presentan ningún tipo de síntoma psiquiátrico si no se encuentran en la fase aguda.

  • ¿Cuáles son los síntomas de la manía?

La manía es una elevación patológica del estado de ánimo. Durante esta fase la persona puede presentar disminución de la necesidad de dormir, aumento de la energía, hiperactividad, irritabilidad, aumento de la sociabilidad, aumento del gasto económico, euforia, jovialidad, locuacidad, aumento de la velocidad del pensamiento, aumento del impulso sexual, en ocasiones descuida su aspecto físico o se viste de forma extravagante, suele imaginar nuevos proyectos y, en los casos más graves, puede presentar síntomas psicóticos (delirios y/o alucinaciones).

  • ¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

La depresión no es simplemente un estado transitorio de desánimo que cualquier persona puede sufrir en algún momento de su vida. Existen otros síntomas frecuentemente asociados, como el cansancio, el insomnio –aunque también puede aparecer aumento de horas de sueño –, la pérdida de ilusión por las cosas, la ansiedad, la apatía, la devaluación de uno mismo, el pesimismo y las ideas de muerte.

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¿Una persona que padece un trastorno bipolar debe medicarse para toda su vida?

El trastorno bipolar es una enfermedad cíclica y recurrente. Por ese motivo, el tratamiento es, generalmente crónico, y en muchos casos, para toda la vida. Evidentemente, la duración del tratamiento no sólo depende del diagnóstico, sino también de la frecuencia y gravedad de las recaídas previas. No es recomendable fijarse como meta no tomar medicación; el principal objetivo debe ser la salud, independientemente de si para ello es necesario medicarse.

¿La medicación puede crear dependencia?

La gran mayoría de los medicamentos utilizados en el tratamiento de los trastornos bipolares no crea ningún tipo de dependencia: ni los estabilizadores del ánimo –como el litio o el ácido valproico – ni los antipsicóticos ni los antidepresivos crean adicción. Únicamente los ansiolíticos –benzodiazepinas, como el diazepam – pueden crear dependencia si no se siguen correctamente las indicaciones del psiquiatra. Es por ello, que, el tratamiento debe ser siempre personalizado, y debe estar prescrito y supervisado por un psiquiatra.

¿Me puede ayudar un psicólogo?

Desde luego. La psicoterapia pretende enseñar al paciente bipolar a convivir mejor con su enfermedad, aceptarse mejor, regular correctamente sus horarios, detectar los síntomas de cada fase antes de que sea demasiado tarde y tratar determinados episodios. Distintos estudios señalan la eficacia de la terapia cognitiva y la psicoeducación en el abordaje de los trastornos bipolares, aunque no debemos olvidar que la psicoterapia debe ser siempre un complemento de la medicación, y nunca sustituirla.

¿Cómo familiar o amigo de una persona que padece trastorno bipolar, ¿qué actitud debo tomar ante él?

Debemos tener en cuenta que, cuando se encuentra correctamente tratado y estable, nada diferencia a una persona con trastorno bipolar del resto de la gente. Por lo tanto, debemos tratarle exactamente como si no tuviera la enfermedad, sin temas prohibidos por culpa de la enfermedad. Debemos evitar la sobreprotección y la hipervigilancia, aunque éstas son muy habituales en familias de pacientes cuya enfermedad es relativamente reciente. Con estas actitudes convertiríamos a nuestro familiar en “el diferente”, y se trata de hacer justamente lo contrario.

Si está tan claro que tengo un trastorno bipolar… ¿Por qué he recibido antes tantos diagnósticos?

Identificar correctamente un caso de tratsorno bipolar depende en gran parte de llevar a cabo una correcta entrevista diagnóstica con el paciente y los que lo conocen, teniendo en cuenta los aspectos longitudinales de la enfermedad y no sólo lo que vemos durante la entrevista. En ocasiones, el diagnóstico no es posible hasta fases avanzadas de la enfermedad: por ejemplo, un adolescente que presenta síntomas depresivos tras una ruptura sentimental, fácilmente pasará desapercibido como bipolar hasta que, si se da el caso, muestre una fase maníaca unos años más tarde.

En Investe Psicólogos somos especialistas en el correcto diagnóstico y tratamiento del Trastorno Bipolar, y contamos con un equipo de profesionales en el ámbito de la Psicología Clínica y de la Psiquiatría. Por tanto, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo si crees que puedes necesitar ayuda.